Qué es proyecto sagitario?

Cursos de Iniciación a la astronomía.

Didáctica astronómica. Talleres de Ciencia.

Charlas, cursos, campamentos, observaciones grupales.

sábado, 5 de marzo de 2011

Entre la fronda y la sombra.












Entre la fronda y la sombra.
Plaza Alberdi. Casilda, marzo 4 de 2011

Por suerte, en cada Plaza astronómica vemos gente que sigue nuestra propuesta. Casilda es una pequeña ciudad y las plazas distan unas pocas cuadras unas de las otras; de todos modos, ver caras amigas es reconfortante y afianza la moral de quien se para frente al grupo con la misión de atrapar su atención, interesar, informar y no defraudar. Admiro el trabajo de mis amigos del Goco y me he propuesto la constitución de un grupo amante de los cielos a semejanza del de ellos. Un grupo donde el placer por compartir el conocimiento sea la bandera que los guíe, la alegría de descubrir y el placer de saber, lejos de las vanidades terrenas.
Es mucho lo que pido, pero sé que la constancia será una llave para lograrlo.
 
Plaza Alberdi, como todas, fue muy especial. Está situada en uno de los barrios más hermosos de nuestra ciudad, totalmente arbolada y, por supuesto, acribillada por luces que no sirven para nada. Siempre me da pena y risa el argumento de la seguridad. La seguridad se logra con inclusión social, con escuelas, con trabajo digno, y no con lámparas que por su potencia llegan a modificar los hábitos de los seres vivos.
Aún así, Moni supo encontrar el hole perfecto, entre la fronda y la sombra ubicamos las armas ante diez o doce chicos de la escuela Capital Federal nº 6063, quienes ya nos aguardaban. Armamos el circo y comenzamos esta vez con Betelhause, por ser su clara presencia tan anaranjada. Enseguida llegó mucha gente y Savi y Sebi comenzaron su serie de tomas, siempre geniales.
Hay matrimonios que acaso disfruten como sus hijos, los papás de Alfonsina siempre sonríen y me da algo de pena casi no haber hablado con ellos. Es que cuando los chicos llegan no damos abasto para manejar los teles y explicar la belleza que cae del cielo por esos leves tubos enhiestos.
Hablando del reflector 150 1200 y mostrando en detalle cada parte mientras lo armaba pregunté por Newton, y dio un papá en saberlo todo. Alejandro es ingeniero y acaso haya perdonado algún error en mi discurso, anoche. La que no perdonó estrella o cúmulo, que a todos les dio ojo por igual, fue Luisina, su hijita de cinco años. Por dios, amig@s, qué ojos los de esa infanta, celestes como la tarde en la que anida el lucero.
Otra buena pieza fue Ulises, agudo, ocho, ávido. Imagínense, los padres de un chico llamado Ulises. Como un zonzo digo, Ulises, tienes el nombre de un famoso viajero… Sí, lo sé, me dijo, con el tono en que uno le contesta a la madre un domingo por la mañana si tienes veinte años y ella te despierta a las once ¡para saber si volviste tarde, anoche! Ulises lo sabía todo, casi, y lo que no, se encargó de preguntarlo con la severidad de un clérigo protestante. Uff.
Sobre las once éramos más de veinte, repartidos en dos teles, dándole con gusto a la Cruz y sus gemas. Sirio tuvo lo suyo y como M42 ya es como de la familia explicamos un rato la naturaleza y motivo de objetos como M41 y la perla, después.
Cuando hablamos de la galaxia y de la extraña fuerza de gravedad todos hacen un silencio reverencial. Bien mirado es natural porque la fuerza de gravedad es realmente absurda. ¿Por qué dos masas cualesquiera, distantes a rabiar, esparcidas por el infinito mundo negro, van a estar en secreta y tensa relación? Uno lo acepta de sus maestros -si como yo ha tenido la suerte de cursar una secundaria técnica. Uno lo acepta con naturalidad cuando ha leído a Aristóteles, a Cyrano de Bergerac y a Koyré, pero… ¿por qué? La explicación de la explicación de lo que tal vez haya querido decir Einstein es mucho más clara, uff. Un espacio-tiempo curvado por esas masas… Clarísimo!!!!
Realmente, amigos, de ahora en más voy a circunscribir mis palabras a: Sirio, lindo; Mintaka, preciosa; Becrux, qué buena, tiene a DYcrucis al lado!!! Y sanseacabó.
Del grupo de la escuela 6063 destaco a Samuel, aunque todos se mostraron participativos, amables y compañeros. Pero Samuel no dejó palabra por absorber ni sonrisa por pagar. Cada ejemplo, cada dato, cada pregunta era contestada o sonreída. Tal vez si hoy fuese yo maestro pudiera calificar a los alumnos con solo verlos escuchar y sonreír. Sería un método de calificaciones revolucionario: Juancito tiene un diez porque miró fijo cuando hablaba y sonrió siempre que contesté. Uff. Definitivamente una tontería: el hombre más importante de la argentina hubiese reprobado. Con todo respeto.
 
Llegaron muchos amigos, muchas amigas. Unos a esta hora, los otros más tarde. Wally llegó después del otro circo, uno real llamado Cariley. Wally tiene por vástaga a una homónima del taller. Wally es uno de mis amigos de ralea, pero esto es solo un chiste, una broma. Wally podría ser mi hijo y nunca saldría yo de ralea, por ahora.

El otro día hablaba con un conocido y comprendí que en muchas cosas uno va solo por el mundo. Es cierto que siempre muchos nos quieren y nos apoyan; yo soy un hombre rico, riquísimo, pues decenas de personas piensan en mí y comparten su vida conmigo, pero tengo una naturaleza melancólica que me hace reparar en leves desaires y tontas ironías. Tal vez haya sido insultado de niño y guarde un resabio amargo ante esos actos. No sé, hace años que no hago terapia y hoy invierto mis dinerillos en ¡telescopios!
Hablando de telescopios y de zonzas diatribas prostibularias, acabo de encargarme un telescopio solar. Ya saben amigos, nada detiene a Candela Celeste (de Casilda), al taller JC Galarza (de Bigand), al taller Una Estrella Azul (de Chabás); entre los tres responsables: yo, mí y Sergio Galarza, nos pusimos de acuerdo y comprendimos que:
a-      El cielo es la patria de todos.
b-     La patria se ama y se honra.
c-      Nos faltaba un modo seguro y auténtico de hacerlo.
En breve, las plazas astronómicas también se harán de día. Uff. ¿Cuando habré de dormir?
Anoche las sorpresas no terminaban nunca, los mates y las reposeras giraban en la penumbra y los niños reían sin parar. Verán ustedes una foto por demás explícita: todos ríen y observan, sorben mate y se reclinan en sus asientos, mientras un perrito atento nos cuida.
Más tarde se cruza un vecino. Estaba dentro de un taller mecánico comiendo el asadito de los amigos y de los viernes. Se cruza, mira Saturno, apenas lo cree y sale disparado para la reunión. En eso echo mano de mi arsenal didáctico y estoy junto a quéchatitache sacando un globo terráqueo para mostrar el eje inclinado. Veo enfrente al vecino haciendo señas como el penado 14, Vengan, vengan dice. De adentro solo veo una luz sobre la vereda. Es un tallercito, un galpón de chapa con el portón abierto. Una lámpara de 100 bujías arroja destellos y es todo lo que veo. Pero lo que me intriga es el hombre que desde el cordón insta a los amigos a salir. Bueno, no soy curioso, me vuelvo a lo mío con mi mundo en las manos, se lo doy a Tomás para que lo cuide. Vuelvo al pie del cañón, y entonces llegan. Tres, cuatro hombres de trabajo, rudos los rostros, una vida de faena. Las espaldas dobladas, la barba rala. Todos en silencio, con respeto. Uno es alto y es moreno. Miran. Callan. Busco sus ojos, el brillo en la mirada… ahí está!!!
A las doce y chirolas comienza el éxodo, cada cual a su calle que la fiesta terminó. Cada  familia, cada chico, antes de partir saluda y agradece. Los papás de Ulises me enfrascan en delicadas retóricas cuánticas. Una mujer llamada Rosa recibe con unción el número dos de la Guía Ella es tan linda… Personalmente me lo agradece con una sonrisa inmensa que atesoro en el corazón. Señora, le digo, el agradecido soy yo. No sé cuánto miró, ojala Sirio le salpique el sueño, esta noche.
A las doce y media se han ido casi todos, solo Moni y solo Sabi aguardan la ceremonia del empaque (Sabi es la chica de la portada del blog, es mi hija, es una de las moderadoras de este proyecto, una gran docente y mejor persona). Wally arranca con su familia, empiezo a desarmar.
Pero la noche quiere otra cosa. Hay seis o siete muchachos en el centro de la plaza. Allá han estado parte de la velada y recién ahora se acercan. El mayor tendrá 25 y el menor 13, acaso. Llevan piercing, gorras y cadenas. Con respeto preguntan ¿Qué se puede ver? El jefe echa ojo y dice, ¿no se le puede dar aumento a esto? El jefe es un joven delgado vestido de negro, lleva el pelo duro y extraño –para mí- con gel. Para observar no se quitan la gorra. Veo sus anillos y sus cadenas y sonrío. Son la buena gente de este país, la que ha padecido tanto y siempre ha puesto el cuerpo. Son los explotados por la gente de los countries, por los sojeros que esclavizan, son los que pagaron el uno a uno y los que hoy acceden a cierta dignidad, aunque las medidas de este gobierno las critique hasta el socialismo santafecino.
 Los observo con respeto, también, porque fui un elegido del sistema y la vida me lo dio todo. Tuve padres, escuelas, trabajos, gustos caros, ¡vinos de treinta mangos suelo tomar! Pero, si hubiese nacido en otra casa, si mis padres no hubiesen sido ellos a su vez personas de suerte, ¿qué hubiera hecho yo? ¿Sería así, como ellos, tan educado al preguntar? Uyyy, loco, esto es una remasa!!!!! Dice uno, y el otro -(Eleno)- Siiii loco, una remasa….
El de la voz mandante insiste, ¿Cuánto aumenta, esto? Miro el ocular y digo, cuarenta aumentos, es como si Saturno estuviese cuarenta veces más cerca. Me dice, ¿No aumenta más? Si, le digo, pero la plaza está llena de luces, si pongo muchos aumentos pierdo luminosidad del objeto. Nooo, me dice, qué va, si lo aumentás se ve más brillante!!!! Por un momento, su convicción me hace dudar.
Otro pregunta, ¿a qué distancia está entonces? Saco la cuenta, los números nunca los memorizo, aprendí a fijar razonamientos, nunca datos. Le suelto: la tierra está del sol a 150 millones de kilómetros, Saturno está unas 10 veces más lejos, son… mil quinientos millones de kilómetros…
Asienten con las gorras, se mueven sus cadenas al cuello, asimilan el dato, uff, una remasa. Para mí también lo es, y no me expreso de otro modo. Fíjense, siempre digo imagínense, uff, fíjense. Cada uno tiene su verba, su discurso. De ellos aprendí uno, anoche.
Antes de dejarlos les digo, quieren hacerse su telescopio, podemos hacerlo con dos pesos. Todos se interesan, ya estoy trabajando en eso, el gancho perfecto, el anzuelo infalible, ¡El plan Hooke!
Llegué a casa a la una y cuarto. Le mostré Leo a Moni y algo del Escorpión, que ya asomaba sus pinzas sobre la casa lindera. Nos corrimos un poco para ver si sagitario también era visible, pero en esa zona, seguridad ciudadana, luces.
Antares, Spica, Denébola, una última mirada a Antares y a dormir.
Hoy, sábado, hicimos otra nota en la radio. El conductor habló de los árboles, entonces dije, sabés, amigo, los astrónomos somos como los árboles, tenemos nuestros pies firmes en la tierra pero nuestra cabeza se nutre de la luz que viene del cielo.
Sergio Galarza
Talleres de astronomía
Sur de Santa fe

3 comentarios:

  1. Otra vez genial Sergio.
    El relato perfecto para la velada perfecta.
    Abrazo.

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  2. gracias, amigos. Ojalá podamos conocernos pronto.

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