“Yo he visto en la noche oscura llover sobre mi cabeza los rayos de lumbre pura de la divina belleza.” ― José Martí
Qué es proyecto sagitario?
Cursos de Iniciación a la astronomía.
Didáctica astronómica. Talleres de Ciencia.
Charlas, cursos, campamentos, observaciones grupales.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Sol que quiero verte... el taller en Chabás¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Los alumnos de 5º 6º y 7º grado pudieron observar el sol con los equipos de Proyecto Sagitario.
hablamos de la naturaleza y energía entregada por el sol, de sus capas exteriores y las manchas solares.
Los chicos tomaron registro de los grupos de manchas¡¡¡¡¡¡¡
La actividad estuvo muy linda, me gustó cómo se prendieron con el tema.
Bustinza Proyecta a Sagitario
El martes 7 de setiembre Proyecto Sagitario, el plan de difusión astronómica del taller de astronomía Juan Carlos Galarza, nos dejó sobre la ruta 91, en la bella localidad de Bustinza. En el patio de su escuela primaria, nos hicimos una fiesta con las estrellas y la bella Luna en cuarto creciente.
Las observaciones no fueron nada comparadas con las charlas y preguntas que compartimos durante una buena hora previa, en el salón de taller del colegio.
Lo mejor de todo, es que volveremos¡¡¡¡¡
martes, 6 de septiembre de 2011
Taller de astronomía en Fuentes¡¡¡¡¡¡
Este martes 6 de setiembre, en Fuentes, nuevo Taller de astronomía de Proyecto Sagitario
Para adultos y niños de toda edad, con los mejores equipos observacionales en 2000000 de años luz a la redonda¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Desde la hora 20 en la Casa de la Cultura¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
El 4º taller inaugurado en un año de trabajo¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Te esperamos¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
lunes, 29 de agosto de 2011
Un Messier, dos Messier...
Un Messier, dos Messier, infinitos Messier…
Y arriba está la noche llena de ojos…
…Una pausa en el juego de la nada…
Julio Cortazar
Casilda es una ciudad como pocas, arriesgo. Si tú llegas de afuera, con cierto vento en los bolsillos, te deslumbra con sus plazas y sus avenidas pletóricas de árboles (y son tan hermosos: palos borrachos, jacarandaes, fresnos y plátanos). Los fines de semana es imposible transitar las calles céntricas y los edificios se erigen díscolos en medio de una pampa otrora definida infinita. Los autos importados fatigan el pudor y hasta hay un hombre que utiliza su helicóptero para desplazarse desde el ejido urbano hasta el Golf Club (una ponchada de metros… cinco mil). Luego hay más, claro, hay casas de chapa y cartón, centros para jóvenes huérfanos de toda orfandad y un zanjón que, dicen, guarda huesos de desaparecidos.
En esta múltiple Casilda vivo hace once años, aunque hay quienes dicen que soy de afuera y la verdad es que aún no puedo sentirme por entero de aquí. De aquí, donde vivió mi abuela hace setenta años, antes de casarse con su “Alfredo Berraz” -médico de los pobres y primer director del hospital zonal nº 48, de Bigand. Pero es que en esta misma ciudad se vota hoy a un defensor del genocidio para concejal de todos y vergüenza de quién esto escribe. Por supuesto, he hallado en estas calles a amigos entrañables y amores eternos -como son todos los amigos y todos los amores. En estas latitudes han nacido, al fin y al cabo, y gracias a uno de los amigos nuevos, las Plazas astronómicas, la guía Ella es tan linda…, el taller de astronomía Candela celeste, la 2º Justa astronómica y otras actividades de difusión y enseñanza, hijas de Proyecto sagitario y la tozudez vasca que heredé del Pelado Galarza, hacedor de Pionero, el reflector que tumba estrellas a lo pavote en cada plaza o escuela de Proyecto Sagitario.
Tanto andar bajo las estrellas, vas siendo reconfortado por gentes que no conoces, que te acercan un qué nota, o gracias por poder observar, o un simple y prefecto brillo en la mirada, después de haber intuido una lucecita dentro de un ocular en una noche cualquiera, sin que sepas quién es o cómo se llama y a quién acaso nunca más veas. De esta suerte, y gracias a Mi-Moni-incansable-hacedora-de-cosas, fue como di con Carla y Raúl. Moni lleva adelante un proyecto de enseñanza ecológica y esto la llevó a pedir la colaboración y la anuencia de los nombrados. Ambos viven en su campo y guardan para el futuro una reserva natural llamada El Espinillo, una estrecha franja de campo virgen que besa el Carcarañá, donde puede apreciarse la vegetación autóctona en la cual pululan espinillos, claro.
Mantener una reserva implica ciertos renunciamientos o privilegios, según como se mire. Renuncia, si corres tras el dinero como usual procede el otrora productor rural; privilegio si sabes que tus hijos valoran el verdadero trabajo, siembran y crían su comida, preservan la tierra para los nietos y pueden caminar por su tierra sin peligro de contaminarse y desarrollar uno de los miles de cánceres que esta región produce al año, mal que le pese al primer gobernador socialista de la argentina.
Para ir de lleno a lo que les interesa a los golosos del cielo (porque me voy en razones que no importan), Carla y Raúl, apenas al conocerme, me ofrecen su cielo y sus estrellas para que disponga de ellas como mejor me plazca. Imagínense, fue eso como ofrecerle dulces a un niño, números a Gauss o mujeres a Florentino Ariza. Como loco, dije, Carla, cuando quieras aquí estaré con uno, dos o tres teles, para que cada estrella caiga bajo nuestros ojos. Ni lerdos ni perezosos, me contestaron, bárbaro, invitamos a los amigos de Osky (su hijo) y nos reunimos.
El miércoles fue la cosa. Caí a las ocho, con pionero y nuevosagitario (reflector, 1501200, refractor, 90910). Apenas apearme diviso la sombra de Raúl, quién amable me saluda y su voz surge tras su barba, larga, rala y gris. Raúl es veterinario, fuma armados y una boina da coto a sus ojos vivos y su sonrisa fácil. Habla despacio –claro- y lee de todo. El primer día que entré a su casa tres cosas vi: el hogar imponente y la alta chimenea; el campo y la noche en los ventanales; los libros y un dibujo de la esfinge del Che. Los libros que Raúl y carla poseen son buenos, lo dice un entendido. Les tiro unos ejemplos: un Cortazar (Final de juego) y un Maquiavelo (Arte de la guerra), unos Cervantes y un Yaquespeare (obras, ambos).
Dónde me ubico, le dije, y él, donde quiera… en el potrero… o más allá, y el campo se pierde en la sombra.
Ojalá ustedes entiendan estos tics: ¡potrero! No hay más potreros en la pampa; los titulares de campo todo lo siembran. Siembran junto a las casas y luego aun derriban esas casas para más sembrar. Arrancan los árboles de los cascos para sembrar y siembran en las banquinas de las rutas, que son de todos. Raúl aún tiene potrero.
Allí fui, allí bajé a Pionero en un lugar aparente hasta ver qué onda, qué gentes venían a observar. El cielo mostraba luces en el cenit pero en el este se divisaban nubes. Se acercó Oscar y armamos el circo a medida que le recitaba los nombres y las funciones: trípode, montura, tubo, buscador, ocular, objetivo… Oscar es callado e inteligente. Ya ha leído amplio sobre nuestra alta materia y acaso se aburra en clase, donde los docentes quizá contemplan otros ritmos. Empezamos con Saturno antes de que el truhán huya bajo los árboles del oeste. Observamos sus anillos con 30x, 40x y 48x, para hablar un poco de las curiosas relaciones que dan vida a las magnitudes angulares y que llamamos aumentos. Después subimos hasta el querido bicho del cielo, el pérfido Escorpión, el predeterminado escorpión (Yo no entiendo –dicho con respeto- cómo hay gente que cree en los dioses. Creer en un ser -por ejemplo- con capacidad de inmiscuirse, de sugerir albedrío y después sorprendernos con el anatema de un castigo eterno. El escorpión sólo bastaría para dar por tierra con el esoterismo, amigos. Quién conozca la fábula del artrópodo y el batracio me dará la razón. ¿Cómo va a ser bueno un dios que permite a sus creaturas ser malo, ser ponzoñoso, y que luego quiera castigarlo por eso? En fin, no serán estas disquisiciones astronómicas, pero hacen a la cuestión, desde mi modesto observar el mundo.
Dimos con Escorpio dije y comenzamos con Antares, la gigante roja, y ya nos fuimos a por M4, y después M80, claro, ya que el cielo era relativamente claro, ahí arriba. Las nubes seguían subiendo desde el norte y la gente no llegaba. Carla se acercó después de terminar un dulce de leche casero que fue la locura, y pudo meterle ojo a estas bellezas del cielo. Carla miraba la noche y Raúl se demoraba en el ordeñe de sus chicas. En eso somos tocayos con Raúl. Él ordeña vaquitas, y yo ordeño las estrellas.
Al fin llegaron los invitados, dos compañeras de Oscar, un adolescente que había sido alumno de Mimoni y sus afables padres. Entre todos la cosa fue un robo. Le dimos durísimo a los messier que arriba fluían en su lenta danza. Mostrar un cúmulo globular es una de los lujos que la vida me ha dado. Admirar las reacciones de quién observa por primera vez Saturno, Júpiter u Omeguita…eso es saber vivir, amigos. Todo el que le mete un ojo a los equipos de Proyecto Sagitario se sorprende de la calidad y la cantidad de ópticas a disposición de los vecinos. La directora del colegio al que asiste Oscar, por supuesto también ha recibido su letrera y demora cualquier actividad astronómica en su establecimiento, pero algunos alumnos igual acceden a nuestros esfuerzos en estas y otras escapadas. Así es el conocimiento (lo fue en mi caso, al menos), muchas veces se inmiscuye -también él, pero sin ponzoña- en los planes preestablecidos. Los adultos pergeñan su red de falacias y los gurises dan con un loco plantado en medio de la noche escanciando luces y conceptos difusos (en mi caso, fue dar con una profesora de matemáticas que me enseñó integrales en el secundario y con un ingeniero que me deslumbró al recitar todo el contenido del programa de Electrotecnia de memoria). En fin, hace veintiséis años que trato de enseñar lo que amo (sólo eso) y las dificultades nunca las tuve con mis alumnos.
Observamos luego M7, el cúmulo de Tolomeo, hablando de las lejanas culturas mediterráneas, de sus creencias y sus pasiones, por supuesto, con jugosos aportes de los chicos quienes ya han visto varias pelis con leyendas griegas. Y observamos en silencio a M6 sin adelantar que es el cúmulo mariposa y así poder testear la asociación visual de cada uno. Gracias a Jaime García pude narrar la increíble historia de los pueblos de Oceanía, en la cual el Padre de los zelandeses pesca su isla del mar con la ayuda del terrible anzuelo que ellos ven allí donde nosotros dibujamos la cola de Scorpio. Todos sonrieron tomando por desmesurada la figura pero he visto películas Neozelandesas, las cuales narran sus leyendas marinas (Jinetes de ballenas es una y es imperdible) y he visto sus tatuajes y sus raros bailes antes del rugby; ninguna aventura me extrañaría de ellos.
De allí nos fuimos a Sagitario, alto en el cenit tensando su arco y seguimos con todos sus messieres; explicando las nebulosas, sus brillos y sus sombras y antes de que el fuego nos llamara al living de la casa les regalé una de las tantas joyas que esconde El alhajero (el preferido de mi madre, la Kiki Berraz ), en una cruz que de pié puntillas hacía mutis por el alto foro de los eucaliptus. La cruz se iba, dije, pero no fui tan tonto como para no pedir temprano que reparasen en ella, en como actúa de manecilla horaria. La charla dentro no desmereció en nada al techo de afuera, y nos permitió vernos las caras. Cenamos choris, morcillas y hamburguesas, dándole duro a un queso y un lomo a la pimienta (caseros) que eran la locura. Tuve, por último, el privilegio de saber los últimos instantes de Carlitos, el rosado chancho que, en contra de su voluntad –imagino-, ayunara para que nosotros no (con el perdón de Borges).
A eso de las 0,30 me pegué la vuelta p´al pueblo, pues en la mañana debía terminar varios trabajos y cumplir con las clases de Bigand del jueves, antes de dedicarme por entero a la juntada con la gente de EP, el viernes 26 y el sábado 28 de agosto. Está visto que mi destino es en las estrellas: salgo de una noche en el campo para dar clases de astronomía ¡y luego me voy un fin de semana a una juntada!
Uf. ¡Qué onda, toda una vida detrás de los Messier! Parafraseando al médico rosarino cuyo retrato encumbraba a la biblioteca de Raúl:
¡Un Messier, dos Messier, infinitos Messier es la tarea!
Sergio Galarza
Candela Celeste.
domingo, 28 de agosto de 2011
Juntada de Candela Celeste de Agosto en Estancia San Sebastián, Sanford
Quechatita che en medio del parque de la estancia¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Qué lugar¡¡¡
Y qué gente¡¡¡¡¡¡¡
Esta juntada, organizada por Candela celeste, incursiona en la vecina localidad de Sanford, y en la esmerada hospitalidad de la Estancia San Sebastián.
Amigos, realmente la pasamos muy bien, Estancia San Sebastián es un lugar que hace honor a sus dueños: gracias Nestor¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
El sábado nos llovió a eso de las 2100, pero Candela celeste ha demostrado que puede también con eso: a las 23,30, ahitos de asado y de charla, dimos con una noche despejada y rutilante¡¡¡¡
Gracias por la noche y las charlas, amigos¡¡¡¡¡

lunes, 22 de agosto de 2011
La Leyenda del Choike
La leyenda del Choike
Para Úrsula, con cariño.
Úrsula quiere decir Osita.
Hace muchos años, cuando no había ciudades ni rutas, los hombres y las mujeres vivían en aldeas y andaban por el campo a pie.
Tampoco había luz eléctrica ni televisión y por las noches el cielo daba su oscuridad y sus estrellas para que la gente se reuniera alrededor del fuego a contar historias sobre los valientes antepasados.
Entre todos los niños de la tribu, había una niña llamaba Osita, y un niño llamado Orión. Orión era muy valiente y admiraba a los grandes cazadores de la tribu. Osita a su vez era muy inteligente y admiraba a los adultos que pintaban los cueros de los animales o las grandes rocas y piedras que por allí había. Ambos niños hacían muy bien en admirar esas habilidades pues los cazadores eran los encargados de conseguir comida (ya que entonces no había ni granjas ni supermercados) y los dibujos siempre fueron especiales y muy queridos por todos, porque los dibujos sí que cuentan historias, ¡¡¡y sin historias nadie aprende nada!!!
Una buena noche, el Abuelo de la aldea se sentó junto al fuego y se acurrucó bajo la piel de puma, que le servía de abrigo como si fuera un pulóver. Los hombres se ocuparon de llamar a todos los niños y las niñas para que no se fueran a perder la historia que se iba a contar enseguida. Osita y Orión llegaron primeros; Orión con sus boleadoras atadas a la cintura y Osita con sus piedras y sus carboncitos para pintar. Se sentaron juntos y sus ojitos pícaros brillaban con los reflejos del fuego que crepitaba y lanzaba chispas hacia arriba, hasta mezclarse con las luces del cielo. Las boleadoras son dos piedras envueltas en un cuero y atadas entre sí con un tiento o una soga; se arrojan contra el animal y estas se enredan en las patas y así el bicho es cazado. Los carbones para pintar se hacen quemando la punta de algunos palos. Los palos quemados sirven para dibujar como si fueran lápices de color negro.
Cuando todos los chicos se hubieron sentado y se encontraron en silencio, el Abuelo se rascó la barba y comenzó su cuento con voz cascada.
Hace muchos años… -dijo- y tú recuerda que esto pasó cuando los hombres andaban por la pampa detrás de los animales que le daban su alimento. Los venados, las mulitas y los choikes eran los preferidos, aunque también cazaban otras aves y pescaban en los ríos y lagunas unos peces gordos y grasosos.
De entre los primeros -los preferidos- los Venados eran muy sabrosos y sus pieles muy suaves para fabricar la ropa y las boleadoras; las Mulitas, o los Peludos –como también se les dice- eran riquísimas y sus caparazones les servían a las mujeres para cocinar y cargar agua (una receta de cocina muy pedida era cocinar la carne de la mulita en el propio caparazón: la carne se hacía hervida y quedaba muy blandita y muy rica), y también para hacer instrumentos de música, como el charango.
Los choikes, por último, eran muy admirados por sus lindas plumas y su ejemplo como guardianes de la cría. Los grandes choikes macho son los que se ocupan de cuidar a los hijitos choike, hasta que estos son grandes y se buscan novia o novio. Los choikes son como los ñandúes o cono los avestruces, pero más chiquitos, más bajitos, y sus plumas son pardas o grises.
Así andaban, los hombres y los animales, en amistad, viviendo y muriendo para dar y recibir la carne y el alimento que hace fuertes a los chicos y que calienta la panza de los viejos y las viejas sin dientes, dijo el viejo. Todos recordaban que Nunca se debía cazar un animal adulto pues estos tenían la misión de tener muchos hijitos para que, a su vez, los hijos y los nietos de los cazadores siempre tuvieran qué cazar y qué comer.
Y esta es la raíz de la historia, dijo el Viejo, viendo que los chicos comenzaban a aburrirse.
Osita miró de lleno a Orión para ver si él estaba aburrido pero se encontró con dos ojos muy abiertos y muy atentos porque el abuelo estaba narrando su tema preferido: la caza.
Fue una vez… dijo el viejo… en que el Gran Cazador de la tribu anunció que esa mañana iba a cazar a cualquier animal que encontrara, pues sus changos tenían un poquito de hambre. Y es que Changos o Gurises también quiere decir chicos.
-Cualquier animal, ¡no! le retó otro abuelo que por ahí le había oído.
-Has de cazar sólo a un bicho enfermo o anciano; los bichos adultos, no… esos no se cazan porque son los que tienen crías… le dijo, y los chicos asintieron con la cabeza porque esa ley la sabían de memoria.
Pero el Gran Cazador de la tribu, que era muy alto y muy fuerte y muy hábil con sus armas de cacería, y un poco orgulloso, dijo:
Entienda, Abuelo, los gurises tienen hambre y yo voy a cazar cualquier animal que encuentre, porque soy el mejor cazador de la tribu y ningún animal se me escapa nunca.
El abuelo del cuento se quedó callado porque en aquella época tan antigua los viejos no eran de discutir ni cargosear a nadie. Entonces se respetaba mucho la opinión de los ancianos, que por algo habían vivido tanto y ya se sabían las alegrías y los asuntos de los jóvenes, lo que se dice: tenían mucha experiencia.
Se quedó callado el abuelo pero movía la cabeza de un lado a otro, como diciendo, Este muchacho es un cabeza dura, che.
La cosa es que el Gran cazador de la tribu salió de cacería con sus boleadoras y se metió en los altos pajonales que había por todo el campo.
Anduvo un día y no dio con nada. Anduvo otro día y tampoco pudo ver ningún animal para cazar.
Ni una huella en el suelo, se dijo, porque los verdaderos cazadores siguen las huellas de los animales que quieren cazar, y por eso, cuando son changuitos, se las aprenden muy bien. Orión conocía de requete memoria todas las huellas de los animales:
La de los venados, como una piedra partida;
la de los Peludos, como unas rayitas juntitas;
y las del choike, cuatro puntitos en cruz o en barrilete, porque tiene su patita esos deditos muy finos que apoyan en la tierra.
Tanto anduvo el Gran Cazador de la tribu que ya se empezaba a cansar, pero como era muy orgulloso no lo quería reconocer y seguía adelante.
Hasta que una mañana, apenas se había lavado en un charco, alzó la cabeza y vio un Choike inmenso y brillante comiendo hojitas de una planta. El choike lo miró tranquilo y siguió comiendo como si él no estuviera.
El Gran Cazador de la tribu no pudo creer lo que veía porque este Choike era el choike más grande y más hermoso que hubiera visto jamás. Sus plumas eran plateadas y sus alas, enormes.
El Gran Cazador de la tribu desató sus boleadoras y las empezó a revolear para tirarlas sobre el Choike inmenso. Pero si este Choike era tan grande, es porque era el dios de los Choikes, el Padre Mayor de todos los choikes del mundo, y apenas vio que el Gran cazador quería hacerle daño comenzó a huir por el campo.
Así comenzó una larga cacería: el Gran Choike huía hacía el sur y el Gran Cazador le perseguía de lejos, por lo cual no encontraba el momento de arrojar sus boleadoras para enredar las patas del Mágico bicho de plumas plateadas.
Lo persiguió todo el día y el Choike como si nada, corría y corría adelante sin cansarse, casi.
Lo persiguió toda la tarde y nada, siempre igual. El ave huía hacia el sur. Siempre hacia el sur.
Hasta que el Gran Cazador de la tribu sintió que no le quedaba mucha energía para correr. Se había hecho de noche y unas pocas estrellas brillaban en el cielo.
Se apuró el Gran Cazador haciendo un esfuerzo y pudo acercarse… pero el Choike Mágico se alzó en vuelo con sus grandes alas de plata.
Se alzó en la noche y el Gran Cazador, pleno de asombro, arrojó sus boleadoras con todas sus fuerzas. El Choike pisó en el cielo con una de sus patas y voló al infinito, burlando el intento del hombre. Las boleadoras erraron su tiro y pegaron justo al lado de la huella del choike. Tan solo un par de plumitas perdió el ave antes de escaparse para siempre. Y allí quedaron, clavadas entre las estrellas como otras nuevas: la Huella del Choike y las Boleadoras del Gran Cazador de la tribu. Y un poco al costado, perdidas por ahí, las plumas plateadas.
Para que cada niño y cada adulto, cuando las mire, cuando las vea de noche, recuerde este cuento, donde el Gran cazador perdió a su presa por orgullo, Dijo el viejo, y señaló las estrellas del sur sobre sus cabezas y el fuego, en la aldea de Osita y Orión.
Todos miraron en silencio hacia arriba y pudieron comprobar que la historia era cierta, que el Viejo decía la verdad, pues ahí estaban las marcas.
Orión miró pensativo sus boleadoras y Osita soñó con el hermoso dibujo que haría en la mañana.
Fin
Ahí están aun hoy sobre nosotros, las Wangulén, tachonando el Wenu mapu: es decir, las estrellas, en el cielo.
La huella del choike *: sus cuatro deditos forman Meli pal, la Cruz del sur.
Las boleadoras Trana Lükai: forman el puntero, esas dos estrellas brillantes que apuntan hacia la Cruz , llamadas Rigel y Hadar por los boreales.
Y las dos plumitas: las nubes de Magallanes, las dos galaxias que vemos en las oscuras noches de primavera y verano en la pampa.
Sergio.
De varios libros leídos, leyenda sudamericana.
La foto es de mi amigo Sergio Bais y los dibujos de los alumnos de Proyecto sagitario, Escuela Juan Bautista Cabral¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
* Puñon Choike, huella del choike, en muchos libros refiere a las Tres Marías.
Sobre el ñandú petiso o choike: http://www.folkloredelnorte.com.ar/biologia/nandu.htm
Sobre las mulitas y peludos: http://www.folkloredelnorte.com.ar/biologia/armadillo.htm
Sobre el ñandú petiso o choike: http://www.folkloredelnorte.com.ar/biologia/nandu.htm
Sobre las mulitas y peludos: http://www.folkloredelnorte.com.ar/biologia/armadillo.htm
lunes, 8 de agosto de 2011
Luna Lunera en Bombal¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Si sentís curiosidad por el cielo,
Si todavía no compraste un terreno en la Luna ,
Este viernes 12 de Agosto… en Bombal
Luna Lunera
Observaciones astronómicas, juegos, dibujos.

Trae un cuaderno y unos lápices, participá y te llevás un regalo del cielo.

A tu disposición Telescopios, binoculares, mapas y programas para disfrutar de nuestra querida Luna.

Viernes 12 de Agosto, desde las 19,30 hs, Astronomía en Club Sportivo Bombal.
Organizado por el taller de Astronomía Luz del cielo de la Fundación Amor y Esperanza.
Te esperamos, trae abrigo y ganas de divertirte y aprender.
Informes: Sergio Galarza, 03464 154 49 820.
Fundación Amor y Esperanza. Bombal.
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