Qué es proyecto sagitario?

Cursos de Iniciación a la astronomía.

Didáctica astronómica. Talleres de Ciencia.

Charlas, cursos, campamentos, observaciones grupales.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Ocultación Planetaria

















Tomas únicas con canon t2i y telescopio LX90 8´´.
Observamos en visual gracias al telescopio de Cristián Nocelli, un 114 900, aún sin nombre.
Valeriano Pons aportó su macanudez y unos mates increíbles como me gusta decir.
Ambos retoños ingresaron al curso de ATDL, picando en punta el joven cristiano, quién ya fue promovido a primerito inferior.
Enhorabuena a los dos¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

jueves, 6 de septiembre de 2012

El Pequeño Laruse Ilustrado del ATDL

El Pequeño Laruse Ilustardo
Todo grupo social termina por sectorizarse y al hacerlo se comunica con códigos particulares, es decir, con ciertas reglas arbitrarias aceptadas por los acólitos. La ventaja de adoptar estos argot no creo esté probada, es más, debe de ser negativa, pero ahí vamos, siguiendo el devenir de la sociedad.
En tal sentido, proyecto sagitario ha desarrollado el concepto del educador con título ATDL. Para lograr eximirse en tan dura lid, y obtener la presea, es menester expresarse en sintonía. A tal efecto dejo a los lectores el Pequeño Laruse Ilustrado del ATDL. Pronto estará disponible en formato impreso al módico precio de 206.265 centavos.
Sin más dilaciones los dejo con nuestro vocabulario, el argot del ATDL.

Andar armado: Llevar en el coche o echado al cuello equipos observacionales o fotográficos.

Armar jaleo: organizar juntadas observacionales.

Armas: equipos observacionales o fotográficos.

ATDL: título o membresía de insospechado valor, fundamento de las siguientes virtudes astronómicas: buen difusor, buen maestro, tenaz observador, compañero de juntadas, conocedor del cielo, estudioso, pierna, veraz, dícese de los hermanados en el cielo que han participado de las actividades de Proyecto sagitario. Las siglas ATDL significan A........ T...... de las D...... L....

Binos: binoculares.

Cacerola: diámetro del objetivo de un telescopio.

Candela: aumento óptico.

Candelita: telescopio catadióptrico de 102mm de cacerola y 1350mm de focal, adquirido por Sergio Galarza y hoy propiedad de Fernando.

Cinturón de Orión: grupo de observadores ATDLs: Matías, Cristián y un servidor. Juntos, ávidos de jaleo, organizan en Casilda y zona las juntadas observacionales llamadas Peñón Choike, en las cuales la astronomía es una excusa para aprender y degustar los verdaderos manjares que nos llevan al cielo.

Conciliábulo nocturno: encuentro, juntada observacional, reunión organizada por Proyecto sagitario y el taller de astronomía Juan Carlos Galarza. Único evento reconocido que garantiza la aprobación del curso de ATDL.

Darle duro: acción y efecto de meter ojo en demasía; observar hasta el hartazgo; observar hasta que amanezca.

El pozo de Assuan: tremendo dob de 250 morlacos de cacerola, propiedad de Sergio Bais, reconocido ATDL de la querida ciudad de Olavarría. Es de destacar la calidad de la montura dob, fabricada por él mismo. El pozo de Assuan fue uno de los elementos que utilizó Eratóstenes para medir el perímetro terrestre.  Don Era se percató que, mientras en una ciudad las torres proyectaban sombras, en el pozo de Assuan, situado al norte, era visible el fondo del mismo, es decir, el sol caía perpendicular allí. No necesita mucho más una mente para discernir la forma y el tamaño del planeta.

Jaleo: intensión de observar, ganas de salir a observar el cielo, ganas de juntarse a charlar del cielo, juntada observacional, peñón choike, conciliábulo.

     Larguiruchos: excelentes binoculares 9x63, marca Meade, adquiridos al consabido proveedor. Sus cristales bañados y sus prismas  full size Roof los hacen ideales para la observación de objetos galácticos, así como para la búsqueda de galaxias fuera de dicho plano. Destacan su salida de pupila de 7mm y su altura de ojo de 21.5mm

Lumbre pura: telescopio newtoniano Hokenn de 200mm de cacerola y 1000mm de focal. Provisto por el mítico Roger, 1º telescopio pagado por Proyecto sagitario.

Lumbricita: teles refractor de 70 900, adquirido en lo del Roger por la Comuna de Bigand para el taller de astronomía JC Galarza. Excelente equipo si lo que quieres es  enseñar a niños y jóvenes sin pensar en el equipo que pones en manos inexpertas.

Luz del cielo: tremendo cata de 203mm de cacerola, totalmente computarizado, el conocido Lamborghini de los telescopios, el LX90 de 8´´ with ACF & GPS, como me gusta decir. Provisto por el Roger.


Martín pescador: telescopio dob SW de 200mm de cacerola adquirido por el señor Miguel Castañer.

Meter candela: acción y efecto de cambiar el ocular por uno de menor focal; lograr mayor magnificación angular.

Meter ojo: acción y efecto de observar por el ocular o los oculares de un binocular.

Mítico: expresión admirativa, dícese de la persona o equipo de probada virtud en el ambiente astronómico.

Morlacos: milímetros de focal o diámetro de objetivo. Expresión admirativa. Dinero o costo de artículos astronómicos.

Nuevo sagitario: telescopio refractor de 90910mm adquirido por proyecto sagitario en lo del Roger para sembrar de cielo el sur santafecino.

Ñoqui: M41, cúmulo galáctico de Canis mayoris, bautizado así por un alumno de 5 años del taller de Bigand.

Obsceno: objeto celeste de inusitado o intenso brillo, cúmulo notorio, nebulosa brillante, etc. 

Ojos de cielo: increíble telescopio catadióptrico de 305mm de cacerola y 3054mm de focal. Adquirido al Roger por Sergio Galarza para el Observatorio Juan Carlos Galarza, del taller de astronomía de Bigand, Santa fe.

LX200 de 12´´ ACF GPS marca Meade.

Ojo de japeto: tremendo dobson de 400mm de cacerola adquirido al Mítico Roger por Sergio Galarza y propiedad hoy de Miguel Castañer y Rodolso Ferraiuolo. Este último ya se ha anotado para el 1º curso de ATDL a dictarse durante el 3º conciliábulo nocturno, Bigand, noviembre de 2012.
LB de 16´´ marca Meade.

Pequeño Juan: telescopio adquirido como Ojos de cielo. en la américa un niño no tenía nombre hasta que no le soñaba, en su adolescencia. esto nos pasó, el equipo llegó con un nombre imaginado, pero a poco que lo armamos reveló su naturaleza, la del Pequeño Juan, el personaje de Robin Hood, pícaro timador que roba sus riquezas al cielo para distribuirla entre los comunes de toda laya.

Pícara: galaxia, nebulosa planetaria o estrella por lo general hermosa pero de alta magnitud, es decir: muy poco brillante o esquiva a la búsqueda del aficionado. Pro ejemplo la Crimsom star, situada en Lepus, bella estrella roja.
R Lep es una variable de periodo largo de un intenso color rojo (tipo espectral C6IIe; magnitud 7,71 de media). Se la conoce también como Hind's Crimson Star. Su brillo varía desde mag 6 a la 10a. magnitud aproximadamente cada 430 dias.

(qfp): qué fea palabra: contracción que acompaña siempre a la palabra cacerola, ya que ese utensilio es comúnmente usado por las clases medias y altas con fines destituyentes. Cacerola: el bombo de los garcas (José Pablo Feinmann dixit).

Roger (véase Mítico): Titular de Óptica Elena de Casilda, proveedor de las marcas Meade, Hokenn, Sky Watcher, Galileo, Braum, Nikon, Canon, Sygma, y muchas otras líderes del mercado argentino, deleites de un afecto al cielo como yo. También se lo conoce como Rogelio Elena.

Salieri: infecto al cielo que de uno u otro modo se opone o se ha opuesto al hacer en pos de la difusión astronómica, en cualquiera de sus modos. Por extensión: persona ingrata, taimada.

Teles: telescopio.
LB16¨¨ Meade

Tuboro: teles Coronado solarmax (máximo solar) de 40mm con filtro ha, adquirido al mítico Roger.
Coronado solarmax de 40mm.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

La Hora de las Estrellas


La Hora de las Estrellas
Capítulo uno
Algunas digresiones para que alumnos, alumnas y docentes apliquen en una clase astronómica conceptos geográficos y geométricos tales como: eclíptica, meridiano, hora solar, hora civil y huso horario; altura y acimut, latitud y longitud; ángulo, arco, circunsferencia, esfera y velocidad angular.

El cielo gira:
Te invito a comprobar cómo, a medida que pasan las horas, las estrellas cambian de posición en tu cielo.
Las herramientas que necesitas: un cielo despejado y libre de luces fuertes, un ojo -al menos- y un punto de referencia cualquiera: poste, árbol, edificio, etc. etc.
Sal a la noche, apunta la hora y observa una estrella brillante, toma una proporción mental de su posición con respecto al punto de referencia cualquiera. Repite la observación una hora después, apunta los datos de posición y horario nuevos.

Una comparación detallada puede hacerse con un pequeño instrumento cuya construcción veremos más adelante; te bastará en principio saber que los dedos de tu mano, extendido el brazo, equivalen a 2º de círculo; así, un puño vale 10º y la palma con los dedos bien abiertos vale 20º. Con estas "reglas" de mano será más que suficiente para verificar lo propuesto arriba.

¿Un poco de realidad?
En Argentina (vivo a 33º de latitud sur) la mayoría de los astros se alza por el horizonte que mira al mar, o al Uruguay, o al gran Brasil, allá en el norte, y van a morir cada mañana en el oeste, contra los hermosos Andes.
Por supuesto, no todos los astros obran igual. Hay estrellas que apenas levantan por el horizonte norte, y otras cuantas que nunca se esconden, que siempre están presentes sobre el horizonte sur.
Ocurre que el cielo gira sobre nosotros en lo que aparenta ser un techo de luces fijas. Suele decírsele cúpula o bóveda celeste. Estas palabras son buenas imágenes para describirle pues el hecho de que avance la noche en bloque o estructuras fijas -llamadas constelaciones- le confiere su aire de media esfera.

Ruedas de bicicleta
Todos podremos comprender este ejemplo: el cielo es como una rueda de bicicleta que gira frente a nosotros.
Veamos: tumba una bici en el patio de la escuela, párala sobre el asiento y el manubrio de modo que las ruedas queden elevadas y libres para girar. Toma ahora una mesa, un banco del aula y acércala a la rueda delantera de modo que tape algo de ella; digamos, un palmo debajo del eje. Imagina ahora que la mesa es tu horizonte, y que la rueda es el cielo. Si quieres mejorar la ilusión, coloca clips o tapas de birome sujetas a los rayos de la rueda. Cada clip o cada tapa de color será una estrella que brille en ese cielo cíclico (cíclico, ciclo, bicicleta, he aquí una repetición de conceptos o redundancia). Has ahora girar la rueda mientras observas desde la mesa cual si estuvieses en su mismo plano mirando el cielo. Verás que unas tapas desaparecen y aparecen por el borde de la mesa. Las que suben, ascienden hasta un determinado punto (llamado culminación en astronomía) y luego comienzan a descender hasta desaparecer por el lado opuesto de la mesa (si haces girar la rueda de izquierda a derecha, estarás simulando el cielo sur de Argentina; si quieres simular el cielo norte, o giras todo el equipo 180º o mueves la rueda de derecha a izquierda, será lo mismo).
Con este sencillo ejemplo podrás explicar y explicarte por qué algunas estrellas aparecen por el este, suben y luego descienden hasta hundirse en el oeste.
El cielo gira cual una rueda y aquello que no vemos en realidad está girando debajo del horizonte, debajo de la mesa, es decir, oculto tras la Tierra.
Por supuesto, verás también que otras estrellas, las que estén cerca del eje de la rueda, no se hundirán nunca, siempre estarán allí arriba, girando en el cielo. Esas estrellas serán las llamadas circumpolares, pues al eje de giro aparente del cielo se le llama polo, polo celeste. Las estrellas que giran (circundan) en torno a él no llegan nunca a quedar ocultas por la mesa u horizonte.
Imagen del polo sur, fotografiada desde el mismo punto celeste. Puedes ver cómo las estrellas se han movido en redondo describiendo círculos en torno a la cámara. por supuesto, como dije antes, la realidad es que sólo se movió la cámara en una rotación diaria.

La caverna:
Utilicé antes una de las palabras preferidas de los que explican el cielo (y en general de la ciencia toda): aparente, apariencia. Dije que en apariencia el cielo gira sobre nosotros. Es en realidad la Tierra la que gira sobre sus polos, y no el cielo (el cielo gira, sí; nuestro sol está ubicado en una galaxia en movimiento pero lo hace en una escala de tiempo inapreciable a simple vista).
La tierra gira de oeste a este, por ello parece o aparenta* que fuera el cielo el que se mueve en sentido contrario. Al sentido de movimiento aparente del cielo (es decir: de este a oeste) se le dice retrógrado, al movimiento terrestre verdadero (de oeste a este) se le dice directo.

*Aparente es palabra que aman aquellos que gustan del platonismo. Platón fue un filósofo griego que vivió hace unos 2300 años. El tipo era muy imaginativo, inventó una fábula conocida como La Caverna.
En la caverna, los hombres están encadenados mirando una pared. No pueden volverse, solo ven esa pared como si fuera la pantalla de un cine, pues, detrás de ellos hay una gran fogata que ilumina a otros hombres, libres estos (creen ellos) que se mueven, corren, aman, guerrean y, en fin, viven. Los encadenados ven en la pared de la caverna las sombras que proyectan los hombres que están detrás, iluminados por el fuego. Es un gran texto: el capítulo siete de La República. Platón, explicaba de este modo una tradición que dice que nunca podemos ver el mundo, que solo veremos las apariencias del mundo real (por supuesto, la película Matrix se basa en ello).
Platón escribió sobre casi todo lo que ocupaba a un noble de la época, en sus ratos libres entre orgía y orgía, claro. Muchos de sus escritos son memorables. Se dice que inauguró un estilo literario llamado diálogo, en el cual un personaje cualquiera discute con el personaje principal,  llamado Sócrates; al hacerlo, las razones se van exponiendo de uno y otro modo hasta que, al final, como en los episodios de Dr. Hause, el viejo siempre acierta (el significado literal de la palabra dia-logo, es: razones opuestas).
Leer a Platón no cura el vacío existencial de las clases medias, como miente un pequeño libelo de los noventa; solo divierte e instruye. Es decir, logra mucho más que lo que ha podido la mayoría de los libros escritos durante los dos milenios siguientes.
En mi diccionario, el pequeño Laruse ilustrado del ATDL reza: 
Apariencia, lo que parece pero no es. En sentido platónico: todo lo que te rodea.

Saber algo, al menos:
Permítanme decir que el cielo gira.
El cielo gira en redondo cual si fuera una pelota o una esfera. Si mirás solo una estrella, creerás que ella lo hace describiendo un círculo (si no se oculta, si fuera circumpolar) o un arco de círculo (si se alza y se oculta al cabo de unas horas). Por supuesto, habrá estrellas que serán invisibles desde tu punto de observación. Giran siempre debajo del horizonte norte. En la Argentina, la triste y famosa estrella polar no es visible porque está situada casi en el mismo eje de giro del cielo… ¡norte! (hay docentes que enseñan sobre ella, y lo hacen con orgullo).

¡Dios le da relojes a quién no tiene brazos¡
Si podemos suponer que el cielo gira... 
¿en cuánto tiempo lo hace? 
¿Con qué velocidad? 
¿Sobre qué o alrededor de qué, gira?

Estas preguntas puedes contestarlas solo.

Pero si no tienes ganas de hacerlo, sigue leyendo:

En principio, el cielo gira a razón de una vuelta completa por… ¡año!

Piensa en esto: cuando se acerca la navidad, las Tres marías están en el cielo del este. Luego, en Enero y Febrero, si las buscas siempre a la misma hora, verás como suben y luego, en marzo y abril, se ocultan por el oeste. Habrá que esperar a que llegue diciembre otra vez para que ellas trepen por el naciente, el oriente, el este (son todos sinónimos, claro).
Es decir -puedes visualizarlo si te levantas antes de que el sol inunde el cielo- cada día el astro sale corrido con respecto a la posición de las estrellas del día anterior. Si hoy, por ejemplo, amanece el sol junto a Antares, la roja estrella del Escorpión, en pocos días se habrá retrasado para acompañar otra estrella situada algo más al oriente.



En las imágenes podés ver cómo, día tras día, el sol va atrasando con respecto al fondo de estrellas fijas. Aquí, nuestro astro se aleja gradual de la estrella épsilón geminini. Prestá atención al gráfico de fecha y hora, la 1º y la 3º imagen solo difieren en 6 días, el horario de la figuración del programa es el mismo.

En concreto: El sol atrasa con respecto a las estrellas fijas del cielo.
El sol atrasa hasta ocupar el mismo sitio aparente en el fondo de estrellas fijas; para hacerlo invierte un tiempo o lapso que llamamos año.
En la antigüedad, se pensaba que era él quién se movía. Hoy sabemos que el sol atrasa, ya que en realidad es -otra vez- la Tierra quién se mueve a su alrededor, quien adelanta sobre su órbita, generando la impresión de que el sol retrocede. Lo mismo siente quién sentado en un coche ve cómo los árboles o las fachadas de los edificios se mueven hacia atrás. Quién va sentado dentro de un auto con las ventanillas altas, apenas nota que se mueve, uno se cree quieto y podría decir que es el barrio el que retrocede. Si giráramos en redondo con el auto, completaríamos un círculo, es decir, “un año”, visto a través del vidrio de la ventanilla.
La Tierra completa un giro alrededor del sol en casi un año. Los antiguos pronto comprendieron esto (no es algo difícil de comprender si tienes la voluntad de observar el sol cada mañana) y decidieron darle a ese giro una medida.

Aquellos hombres antiguos, los babilonios, obraron así:

1º Constataron que el sol volvía al punto de partida con respecto a las estrellas fijas después de 365 días y fracción* (por supuesto, dios no iba a cortar todo perfecto: parece que hizo las cosas como pudo, a los ponchazos, casi).
2º Dijeron:
¡Cáspita, el Sol ha vuelto a su lugar! y, enseguida:
¿Cuál es el recorrido que siempre retorna al punto de partida?
¡El círculo! Dijo uno de ellos (equivocado, claro), y allí todos vivaron contentos, ¡Iuju!
3º Inventaron un modelo geométrico que explicara lo visible: el círculo dividido en 360º para que su figura fuera muy parecida a la realidad (los 365 dias y fracción).
Más, este modelo  tenía una gran ventaja: el 360 es fácilmente divisible, es decir, ¡tiene muchos submúltiplos! (Como siempre, los modelos son mucho más simples que la realidad).

Es decir, el círculo dividido en 360º es hijo del cielo, hijo del año, hijo de una vuelta completa de la Tierra alrededor del sol. Aunque bien podría ser hijo de una matemática de base 12 en lugar de base 10, como la que hoy nos enseñan en el colegio.

Fíjense, los babilonios no usaban los dígitos (los diez números que corresponden a los diez dedos de la mano). En su lugar utilizaban una matemática de base 60 llamado sexagesimal (aunque desconocieron el cero) que se escribía con solo dos símbolos*. 
El 60 es un número más rico que el 10. El 60, y de allí el 360, admite los siguientes submúltiplos: 1, 3, 5, 6, 9, 10, 12, 15, 18, 24, y muchos más que omito aquí.

¿Para qué sirve un mayor número de submúltiplos?
Pues para operar con versatilidad para lograr una aproximación mayor a los hechos que muestra la realidad, de por sí ajena a los hombres. De la amistad con el 360 se deriva nuestra pobre geometría, la euclídea al menos. Ya veremos que existen otras, mucho más ricas.


* Los babilonios observaron el cielo desde sus altos zigurats.
*La matemática babilonia proviene de los Sumerios, el pueblo fabuloso de Gilgamesh

Fin de la primera parte: Recreo.

Cursos de astronomía para Escuelas y demás.

El taller comunal de Astronomía
Juan Carlos Galarza 
y
 Proyecto sagitario 
plan de difusión astronómica

Ofrecen los planes de difusión y enseñanza 
para el período de trabajo 2012 2013
Charlas, proyecciones y observaciones mediante 
los más modernos equipos ópticos, 
únicos en nuestra zona de trabajo: 
Telescopio Coronado Solarmax
Telescopio LX200 de 12'' (305mm)
Telescopio LX90 de 8" (203mm)



10 clases y charlas preparadas para la motivación y la enseñanza de los temas más diversos: 


Relojes de sol, relojes de estrellas, relojes lunares, la medida del mundo, estructura estelar, evolución de las estrellas, sistema solar, paralajes, proporciones, trigonometría, química, geografía, historia, filosofía, etc. etc.


Además, los juegos y planes para jardines y hogares de ancianos, clubes, municipios, y todo aquél que se nos cruce en el camino, pues nuestro norte está en el sur del cielo y es el conocimiento, el entusiasmo por compartirlo y la ansiedad por contagiarlos.
Llamanos o escribinos:
03464 154 49 820
sergiogalarza62@gmail.com

Pedí un turno,
podemos ir a tu pueblo, a tu ciudad, a tu casa,
a tu calle, a tu ojo 
y mostrarte de algún modo el cielo, 
o hablarte de él.

Nada nos detiene.
Contamos con los mejores auspicios.
Cuando nacimos, 
el cielo estaba en conjunción muy especial.

martes, 4 de septiembre de 2012

Un nido para las estrellas


El Hornero es ejemplo del tipo que sabe orientar su casa, la puerta siempre orienta al sol, al norte en nuestras latitudes. Aquí lo vemos echando un ojo a la mañana.



El Cóndor también busca las alturas, la proximidad con el cielo. Pareciera que el azul los motivara a ascender, a trepar, a alzarse del mundo.



Como muchas veces me siento hermano de aquellos felices observadores y nadadores del cielo, me voy a hacer un nido, yo también.



Quién dice que pronto no me vean junto a los participantes de Proyecto sagitario lidiando con cosas como esta.

en Bigand, Sur de santa fe, 
el taller de Astronomía Comunal 
y 
Proyecto sagitario
 lanzan la construcción del 
Observatorio Astronómico 
Juan Carlos Galarza

Este Octubre, observaciones, fotos, proyecciones,
la astronomía crea su nido en Bigand, Santa fe.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Sol del 1º de setiembre.

 Tomas del sol, logradas con el telescopio Coronado solarmax de 40mm y una Cámara Canon T2i.
Son tomas únicas, editadas con fotoshop.






 



martes, 28 de agosto de 2012

Alea jacta est


¡Alea jacta est!

El sábado estaba viendo andar el sol en las sombras del patio, sentado a la mesa frente a Moni, chupando un mate. Pensaba en el huidizo R..., que me debía dos pilas de mil morlacos. Debía decidirme de una buena vez: o bien iba a cobrarle, aguantaba a su atenta esposa que me espetara en la cara y cobraba pero con cierto desencanto. La alternativa era dejarlo sin cobrar, perder las dos lucardas y ahorrarme el aliento de la bruja. Es decir, un fin de semana seco. En esto estaba, cual Hamlet con su calavera, cuando ¡talan, talan! suena la campana del celular, un Samsung nosecuantos que me arregló el Migue en el último viaje a las tierras del Libertador del sur, el gran San Martín. Atiendo por fin el engendro blanco: es Javier Burzaca, y dice ¿Vamos a observar?

En media hora tengo la kangoo cargada con mis binoculares, los larguiruchos, los increíbles Meade 9x63; el lamborghini de los telescopios, el increíble Luz del cielo, el Meade LX90 de 8´´ ACF & GPS -tanto hace que no lo escribo que lo puse al revés; la valija con utensilios, los oculares que he podido lograr hasta ahora, a saber: el increíble Silver Park de 40 mm y 50º de campo, comprado a The Lord of de eyepieces, al igual que el lantano grande, el LVH de 8 milímetros, tremendo animal en el cual Saturno te muestra hasta los anillos de las orejas y un piercing que tiene en el ombligo sin el más mínimo desliz de luz; y los dos zafiros que le bajé de un solo saque a mi socio, el mítico Roger, dos Meade HD de 60º de field y seis cristalitos, de 12 y 18mm respectivos, dos ocus de alta gama con los cuales te caes de espaldas al meterle ojo a Júpiter, o a la notoria cuarenta y dos, o a el enjambre de abejas, o, y como bien pudimos constatar este sábado de marras, solo que mucho más tarde, a la moneda de plata, la bellísima NGC 253, la galaxia de Escultor, bonísima traza de tiza fuerte en el negro cielo de Arnold, poblado de Santa fe, cuyas campiñas y alejados caminos nos reunía en la madrugada fría y negra como el alma de un  acólito del Payaso.

Cargada la chata, solo faltaba encargarse del escabio y la barriga. Ubicado estratégicamente a media cuadra de la vinería y a diez de una carnicería flor, me así yo a pié de un buen Malbec y envié a Mimoni a por las vituallas del cerdo ya que ella es más joven y más linda y, como suele decir, me quiere más. Volvió la prenda con cuatro choris gruesos como el Luz del cielo, casi, ricos cómo la primera luz del mejor teles enfocado sobre el joyero o, mejor, las pléyades del sur, que ya vienen subiendo en las madrugadas.

Con todo el abrigo y los petates que nombré, salí rumbo al sureste, es decir, hacia Fuentes, primero, unos 15.000 metros derechito, y luego al este noreste, otros tantos, bajo un espeso manto de nubes que apenas mostraba la tenaz face de doña Selene. Hube de esperar buena hora antes que los organizadores dieran el santo y seña, pero bien valió la pena, pues don Javier y el famoso Silvio Bilos, de Rosario el doc, habían estado a la pesca de mejores sitios y, girando, girando, habían dado con una huella fenomenal, a escasos cinco mil metros del pueblo de Arnold, como dije.

El lugar era sencillamente perfecto. Una arboleda opacaba las pocas luces del pueblo de por si escaso en gentes, por el noroeste de los observantes; al este fulgía Rosario manchando unos buenos 20º de espacio; al norte una tapera de eucaliptos y al sur, cielo y más taperas lejanas, sombrías como barcos muertos en el mar de zargazo de monsanto.

Javier vino en su excelente Chevrolet turbo con tremenda casilla enganchada. Esta humilde morada travelina tiene dentro de todo: heladera, cocina, horno, cuchetas varias, ducha, comedor, pileta de lavar, mesada, sala de estar, recibidor, galería, terraza y cochera, sin contar la cucha para un gran danés, si se te antoja. Si el frió arrecia nos zampamos acá adentro, dice Javi mientras pone agua para unos cafés fenomenales, más negros y cálidos que el alma de un buen peronista, carajo.

Silvio ha conducido su giyo verde y ya está armando su increíble Skay Watcher 102-500, perfecto refra de tan corta focal sobre la LDX de Meade. Apenas lo monta veo que se ha hecho una cola de milano de madera. Luego presto atención y el tipo tiene de todo: calentador para el láser, calentador para la placa de Schmidt-Newton que dejó en su casa, repartidor de voltajes para todo el instrumental que puedas soñar, incluido un bisturí superelectrónico por si se te estropeara la próstata, que allí mismo te la desempasta, si falta hiciera, ya que es cirujano de pirulos, el vago.

En fin, siempre me siento a escribir de astronomía, o eso creo, y termino escribiendo de cualquier cosa, o eso creo.

Estaba diciendo que Silvio tiene de todo, como el auto ese de 007 al que le tocás un botón y pronto explota algo o se mete bajo el agua o lanza aceite para que los malos se vayan al abismo en la primera curva, porque ya sabemos todos que los british son buena gente y jamás molestan a nadie, como no sea este alguien sudaca, morocho, pobre o ajeno al islote que ellos habitan.

Veo por ahí una caja de madera forrada en terciopelo negro, más bonita que el trapecio y la imagino así: adentro una batería de 12 porque afuera lleva bornes, amperímetro, vatímetro y mil cosas más. Enseguida caigo y le pregunto: ¿Vos sos técnico? Sí, dice y ya está, con eso me dijo todo porque los técnicos argentinos somos capaces de cualquier cosa; bien lo sé: soy uno de ellos.

Observar, ni ahí. Hasta esa hora tan solo habíamos puesto en estación la montura, la LDX con la brillante Altaír y el increíble corazón del Escorpión, la roja Antares, brillando a través de lo sucio del cielo, bien alta, ella, mostrándole el ocaso a la Luna que ciega la seguía por detrás. Por ahí el techo algo abría y entonces le metíamos el ojo a la Dumbell o a la de la linda Lyra, redondita y nítida en el 102-500, teles corto y pesado como el intelecto de Moyano.

Enseguida que terminamos con los fecas, nos dice Javier, Vamos a buscar leña a la tapera, y allá nos vamos, unos trescientos metros a campo traviesa, tres soldados de las estrellas andando sobre la tierra húmeda y mustia, vacía de vida, allí, arrasada de todo. El campo santafecino solo debe de ser comparable a la tierra abrasada por el NAPALM, en el Vietnam de Robert Duval, en aquellas mañanas en que a él, pobre surfista enajenado, solo así le huelen a Victoria (hay que ver la imperdible Apocalipsis Now, y saber que el glifosato con que bañan mi tierra es el napalm disfrazado de fitonosequé).

Llegamos a la tapera y Javier dice, Cuando lleguen las chicas venimos de nuevo… y yo me digo por dentro ¿Cuándo, quiénes, cómo? Porque de chicas nada sabía ni debiera saber, conociendo los celos de mi Moni, la bella que ha quedado en casa guardando por mí. Silvio algo dice y Javier contesta. Ambos tienen la suerte de contar con amigas y nadie que en apariencia mucho los rete. No tengo amigas ni tenerlas podría si vivo anhelo seguir viviendo. Ya una vez volví de una juntada con una piba que conmigo ni la hora, y sin embargo fue la famosa noche en que amanecí en el hotel de Casilda.

En fin, los dados estaban tirados o como dijo algún latino: Alea jacta est. El otro día mi sobrina me preguntó qué quería decir esta frase y tuve que recurrir al diccionario. ¡Vergüenza mayúscula la mía! mi viejo de un saque hubiera contestado). En fin, Alea jacta estaban tirados y que viniera lo que viniese. De hecho, apenas desperté, en la mañana siguiente, Mimoni me preguntó: ¿Cuántos eran? Y veraz contesté: Seis, sin que se me moviera un pelo adormilado.

Armamos una fogata digna de Carrie en su noche de graduación. Le metimos candela rama sobre rama y el frío retrocedió a un radio de metro y medio detrás de nosotros. Arriba las nubes jugaron a la popa tocándose unas a otras sin resquicio para una luz del cielo; lejanas, frías ellas; frías y lejanas las estrellas parpadeando tras el velo blanco. Rigil, nítida, Acrux, nítida, Hadar, nítida, Antares, allí, Altaír, nítida y otras luces también, jugando a las escondidas en su mermada magnitud.

A eso de las 11 pusimos los choris sobre la parrilla y las brazas débiles debajo. Enseguida chillaron los locos, ahítos de grasa. Javí los pinchó un poco y pronto chorrearon algo. Olvidé decir que con el cofee, el hombre de Zavalla, anfitrión aquí por lo próximo a su casa, había cortado queso y salame por lo cual nuestras barrigas poco embromaban a esta tardía hora.

Los choris se fueron cocinando parejos mientras hablamos y hablamos y por fin sonó el celular de uno de los amigos anunciando que las féminas estaban en el pueblo. Silvio y Javier fueron a buscarlas; me quedé sentado en mi reposera, viendo la luna y el fuego y la noche lejana detrás de las taperas.

Al rato largo vi las luces aumentar su paralaje en el camino. Un auto adelante y otro atrás, despacio primero y luego algo más rápido, acercándose hacia mí.

Doblaron la curva y Silvio pasó primero en su peugeot 206, y estacionó lejos y adelante. Después llegó el Taunus, rojo, tuerto. Vino despacio hasta casi tocar mi silla del cielo, en la cual recostado estaba, abrigado, mirando la sola luz que lenta se acercó, dije. Escuché el motor noble del ford, el golpe característico de sus bancadas. Tuve un Taunus. Amo las líneas duras del Taunus. Recuerdo que en Argentina lo presentaron con una propaganda en la cual decenas de Taunus venían por un camino de lomadas, con lo cual los frentes aparecían y desaparecían rítmicamente cual onda electromagnética avanzando polarizada. Lo más lindo era la música del corto. Papa, papa, papa pa papa papa papaaaaa, ahora lo estoy viendo. Escucho la banda sonora por la web.  Es un auto que siempre me sedujo más allá de su historia cómplice.

Pasó el taunus cerca detrás de mí, dije y enseguida retrocedió de nuevo. Retrocedió la sola luz de ese cíclope rojo cargado de voces divertidas. Paró allá y bajaron las chicas, estudiantes de astronomía en el observatorio de Rosario; allí habían cursado juntas, conociéndose y amigándose.
Cecilia, Romina y Mariana traían hamburguesas, las echaron junto a los choris. Servimos con panes y mayonesa. Comimos y tomamos, Silvio y Javi, cerveza, las chicas lo mismo. Un narrador honró el vino.

Las nubes arriba y después de cenar arrancó el mate. Meta cebar y meter fuego al fuego. Se hablaba de cualquier cosa aunque enseguida Javier desenvolvió una historia bastante buena sobre una tapera endiablada o maldita donde le tocó trabajar cierta vez y donde casi muere aplastado por un tronco grande que cayó no sabe cómo sobre su cuello. Le habían advertido, aclaró, porque en esa vieja casa, entonces abandonada, otrora vivía una familia de la cual la madre asesinó violentamente a su hija, pobre alma que no supo o no pudo encontrar el camino de los muertos y vagando quedó hasta hoy cerca de donde su cuerpo alimenta gusanos y pajonales pobres, bajo los árboles que él, Javier, tenía encomendado talar. No me extraña su accidente. No se embroma con los que se hallan en el umbral. Bien lo sé y fue una pena que no contara mi historia. Será para la próxima, con suerte.

En fin, todos gente de ciencia, nada teníamos que temer allí, en la certeza de ser mecidos por secretas y lúcidas fuerzas gravitatorias, inmersos en dispersiones lumínicas y espectros, no de muertas extraviadas, sino de soles jubilosos aunque bien lejanos. Así, apenas finalizado el relato, a buscar más leña.

Se pararon todos y al campo muerto de nuevo, a la tapera, en busca de esas ramas que era prohibido tocar. Caminaron los cinco bajo la luna tenue en el capote del cielo. Creció ahora la tapera negra sobre ellos, ahogando la visión clara del horizonte. De lejos nomás las rayas finas de los leds en la cabeza. Llegaron al linde del monstruo arbóreo que respiraba allí y pellizcaron su sueño al quitarle las ramas secas. Cargó cada cual su medida de peso y entre bromas y sustos se proveyó esa gente de calor futuro. Volvieron despacio, todavía embromando, asustadas las mujeres de vez en vez por los chistes de Silvio y los aullidos de Javier.

Recién sobre las dos el cielo se dignó abrir. Vimos con alegría como un rumbo de negro y luces se estiraba desde el cenit a los lados en un abra curioso como la bondad de un rico. Se ve que un viento frío y fuerte soplaba allí, apartando las nubes hacia el norte y el sur, despejando estrellas justo cuando la moneda de plata brillaba a noventa grados del horizonte, si brillar puede decirse de una galaxia situada a 10 o 12 millones de años luz de casa.

Armé a Luz del cielo en menos de lo que trago un chori calentito y rico como el beso de la mujer amada. Apenas orientado su autostar con el Timonel del Argos* y el Final del río*, le metí a todo lo que arriba había, que no era poco. Ya Silvio nos había paseado por lo que se iba abriendo pues él lo tenía montado desde las nueve, al menos.

Apenas enfoco el 104 del Tucán nos solazamos con esas agujas arracimadas hasta el infinito. Imaginen esto, decenas de miles de estrellas girando enloquecidas unas sobre otras. ¿Rozándose? Acaso, no. Si hubo que esperar al Príncipe de las matemáticas para que solucionara el problema de los tres cuerpos, qué no deberemos esperar para dilucidar en un programa el frenesí de NGC104, el cúmulo globular 47 tucanae, de quién aquí hablo. Enseguida la Tarántula, la bella y cercana nube de la Magallanes grande, catalogada cual NGC2070 y objeto de culto de nuestro buen amigo Guille.

Cuando le metimos el ojo a la 253, bien arribita nuestro, quedé un espacio de tiempo patitieso pues en el HD de 18mm a más de 100x en el Meade de 2000 focales y 203 cacerolas (qfp), su halo gris barría el ocular como una ballena blanca y mansa flotando en la rada. El cálculo es sencillo, creo. El fov de un ocular se calcula dividiendo el campo aparente por los x, es decir, los aumentos. Así, el HD de 18 mm y 60º en el LX de 2000mm de focal, nos da: 2000/18=111x, luego: 60º/111= 0,54º que pasados a minutos da: 0,54º x 60= 32,4´. Ahora bien, la 253 mide, dicen, 26´, es decir, 32´- 26´= 6´ libres ¡El ocular estaba inundado por la galaxia! Todos nos deleitamos con ella y enseguida a por el cúmulo NGC288 que Dios situó allí nomás a menos de unos pocos grados. Eso no fue todo, le tiré a la 300 y enseguida a otra niña que por allí andaba (la NGC55). Lo que no voy a perdonarme es no haberle tirado a la Helix o Hélice, o NGC 7293, nebulosa planetaria bella y luminosa como pocas, que podíamos haber visto a mansalva hasta dejar caer las pestañas quemadas de gusto en el camino. No estaba más que a un palmo de nuestras narices en su Aguatero. No estaba a mucho más de 400 años luz de casa siendo con ello no solo la muy cercana de sculptor sino además la más cercana al sol. Y con hechos como estos se comprueba que en realidad soy, como siempre digo y estén atentos pues se viene el primer curso para llegar a serlo, un verdadero ATDL: solo así se entiende que privara a los circunstantes de semejante bello objeto.
La noche siguió allí arriba, nos guste o no, de modo que los soles y los planetas continuaron girando hacia el oeste. Pronto, entre las nubes del este, resplandecientes por las luminarias de la gran ciudad, asomó una luz notoria y gruesa. El dios de los dioses hacía su entrada triunfal. El gran Júpiter, con sus galileanos en torno, majestuoso avanzaba hacia la misma boca de nuestros teles. 
Claro que pronto le siguieron la bella Rigel Orionis, el Gran can y todo el séquito de verano. Esto debió alertarme sobre la hora, pero la noche recién se mostraba, así que había que seguir observando. Pronto, la 42 se puso a una altura respetable y le di de lleno con el 12mm. Uff, la nube oscura casi me ciega.
Enseguida le dimos a las llovedoras y a las palomas que suelo mirar (hyades y pléyades). Javier había armado su 70 700 y allí las pléyades fueron un lujo, enteras a 25x.
Mucho más miramos y volvimos a comer lo que se había salvado del primer lance. Redoblamos el mate y la charla sin mayor ni menor sentido que el de distraerse mientras la sustancia de la que está hecha la memoria fluía despacio.
La luna murió blanca, nomás, acaso como viviera los últimos 3.000 millones de años (capaz que en los 500 restantes tuviera mayor color) y las nubes volvieron a reclamar su cielo. Pronto todo cerró.
No sentía aún cansancio pero la noche hacía tiempo que había dejado lugar a la madrugada, y, ésta, a la mañana. Venus casi se veía sin aberración, para que hagan ustedes sus cuentas.
Aún así, fue Silvio el primero en arriar las velas. Guardó su tubo y lo seguí sin pena ni gloria empacando el lamborghini.
Cuando casi todo estuvo en su lugar, saludé y partí. Los amigos y las chicas se abrazaron en el frío y agitaron sus manitas enguantadas en el retrovisor.

El camino, vacío; solo en el pueblo algunos autos, chicos que regresaban de sus salidas, acaso alegres y con sueño.
Llegué, estacioné y me acosté. Moni no se despertó. Eran las 715 cuando miré el reloj.
A las diez me levanté. La mañana me deslumbró otra vez, como en cada despertar.

* El timonel de la barca Argos, se llamó Canopus, estrella segunda en brillo sobre nuestro cielo, brilla a unos 7000º y puede observarse desde aquí tanto en rayos x como en radio. está aunos 300 años luz de casa.
" El final del río es el significado de Achernar (Akhir una nahr), bella estrella azul de unas 7 masas solares. Por efecto de su velocidad de rotación es mucho más ancha que alta.Tiene una compañera muy próxima que le circunda cada 14 años.