7º Noche, terminador, con el LX200 de 12´´ a F10 y F20 en los detalles. Son todas tomas únicas con la Canon en 100 iso.
“Yo he visto en la noche oscura llover sobre mi cabeza los rayos de lumbre pura de la divina belleza.” ― José Martí
Qué es proyecto sagitario?
Cursos de Iniciación a la astronomía.
Didáctica astronómica. Talleres de Ciencia.
Charlas, cursos, campamentos, observaciones grupales.
domingo, 20 de enero de 2013
sábado, 19 de enero de 2013
Termineitor 6: seguimos con la luna
Termineitor 6
Lx 203 2000 + barlow 2x, toma única a 100 iso.
Lx 203 2000 + barlow 2x, toma única a 100 iso.
Lx 203 2000 + barlow 2x, toma única a 100 iso.
Lx 203 2000, toma única a 100 iso.
Les recomiendo intentar fotografiar estos momentos, la Luna está preciosa, realmente, e ir descubriendo sus detalles es toda una aventura, se los aseguro.
viernes, 18 de enero de 2013
Observaciones astronómicas e indiscreciones Olímpicas varias.
15/01/13, Sporting
Club, Bigand.
Anoche
nos juntamos a observar en el camping de Sporting Club de Bigand. Por razones
que no comprendo, el predio destinado al Observatorio Astronómico de la Comuna de Bigand no puede
aún ser mantenido con el pasto corto. Al encuentro en campo prestado nos
llegamos nueve personas del pueblo a las que se sumaron niños y adultos de Los
Molinos y Casilda. El telescopio elegido para el recreo que sigue fue Luz del cielo, el increíble Meade LX90
de 203mm de cacerola (qfp) adquirido al mítico Roger en el 2010.
Los oculares:
un Parks serie plata de 40mm (f), adquirido a Lord of the eyepieces*, que
arroja 50 aumentos (x) en los 2000mm (F) del tacho azul. Es un ocular plössl
excelente, 45º de campo visual, que solemos usar como buscador o para vistas
amplias, donde, de todos modos, dada la extensa focal del Meade, no entran las
Pléyades (Aumentos= Fteles/focus, es decir: 2000mm/40mm=50x; luego, Campo
real=Campo aparente/Aumentos; es decir: 45º/50x= 0.9º y las Palomas
(NGC1432 o M45) miden unos 85”
es decir, grado y cuarto.
Por la misma
razón, sin embargo, M41, el bello cúmulo abierto de Canis mayor, es la locura
allí. Nos demoramos buenos minutos extasiados en esa vista.


Pelamos del
maletín y para cierto detalle un ocular Vixen de 20mm. Cocido con barros de lanthano,
el muchacho arroja generosos 100x en Luz… y abre 50º de campo aparente. Es ocus
usado que me regalé para los 49 –andaba Javier Alves da Igreja por estos pagos-
y que enviaron sucio como la conciencia de un funcionario Pro. Tuve que limpiarlo
con delicadeza y enseguida mostró su valor pues genera un gran contraste, tanto
para planetaria como objetos de cielo profundo.
Por último, y
aunque en gateras había más de 3000 morlacos en glasses, sacamos el Orion super
wide de 65º, lanthanum again y japonés el niño; mas la noche no era propicia:
reveló por sus convexidades un seening de miércoles, pese a que era martes.
Enseguida y a
mano -toda vez que el GPS del LX se posicionó en dicho vergel-, caímos sobre
Sirius para meter brillo en los ojos deslumbrados. El perro brillaba como
encendido en azul y mi hermana Verónica creyó haber visto a su cachorro -cosa
que no creo posible a esos x (aumentos) y en ese teles pero me reservo pues no
sé bajo qué armas y cielos se rinde. Estos telescopios computarizados son
excelentes siempre y cuando conozcas algo el cielo –unas pocas estrellas, al
menos- ya que la búsqueda a mano se mezcla con el Autostar en una combinación
de técnico argentino muy cómoda. Desde que el doctor Julio me explicara el
truco, basta con posicionar el tacho y luego, frenos fuera, se apunta a tal o
cual estrella, se sincroniza y chau pinela, sigue como perro de sulky.
Del perro nos
fuimos a Júpiter y miramos largo rato sus tormentas en línea con las cuatro
luces que le valieron a don Galileo una invitación a probar los hierros,
propuesta que canjeó por una negativa más rotunda que las de Pedro al Señor (es
falso que dijera el consabido epursimuove, con los muchachos de la
inqui uno no daba en retruécanos.
De Júpiter
saltamos a Aldebarán y es que llegaban las chicas y quise mostrar una estrella
evolucionada para que tengan presente el tema de las edades y los colores. De
Alde me fui silbando bajito sobre la
Crab , la M 1,
festejada por todos pues ya saben o supieron anoche que es un remanente o
rastro de supernova, estrella que se derrumbara y rebotara catastrófica y
bella, despabilando soles, a su vez, quién sabe si ya o en un futuro
inimaginable. La descripción que de ella hace el Rodo en su Exótico cielo
profundo, edición 4º, con las fotos que muestran su evolución en el poco tiempo
que los hombres llevamos mirando el cielo, es increíble (ECP 4º ed. Pag46). Nunca
me cansaré de recomendar este libro tan nuestro.
Después de
deleitarnos con el gris borrón de la cangrejo decidimos subir de nuevo, pasamos
por M42 y quedamos todos patitiesos ante tanto polvo, tanto brillo y tanto
negro a los ojos en ese pájaro de abiertas alas grises. De ella a Rigel no sin
echarle ojos a Mintaka -doble fácil-, y entonces busqué un tesoro: la estrella
roja que me regalara Sergio Bais, el Llanero solitario de Olavarría, aunque su garbo
delgado tal vez de más para un Lucky Like moderno, con un revólver de 250mm de
cacerola (qfp) y 1200mm de caño, con el cual no pifia tiro, allí arriba. Estoy
hablando de la roja, la rojísima, la desfachatada estrella Crimson de Lepus,
una carbono llamada R-Leporis, situada sobre los pies de Orión. Les explico en
un segundo cómo dar con ella mediante el buscador 9x50, aunque en un ojo lleven
el parche y el otro les falte.


Se paran en
Rigel, lanzan el tubo arriba (arriba de Rigel, es decir hacia el sudoeste) unos
4º y apenas a la izquierda, es decir, disminuyendo en AR. Allí verán dos
estrellas muy lindas charlando de lo caro que está todo (es que son de barrio
norte y miran TN); una es iota leporis, azulita; la otra una apenitas naranja.
De allí otra vez al sur y al oeste, grado y grado -o campo y campo según el ocus-
hasta dar con otro par de estrellas que orillan la sexta magnitud, una naranja
y la otra blanquiñosa. Estas también charlan pero de lo lindo que fueron sus
vacaciones en los cielos de Calamuchita. Es la primera vez que salen y están
muy contentas (son de barrio sur).
Paradas en
ellas no te distraigas con su cháchara; verás que al sur hay una tercera; las
tres parecen formar una flecha torpe que apunta (a grado y medio) a una C desalineada, formada por 5 o 6 luces
de último barrio. Aquí te paras. La C
está formada por una estrella abajo, dos a la izquierda, una arriba y otras
arriba a la derecha. Muy bien, las dos de la izquierda-abajo te indican el
camino. Has de moverte ahora otro grado y chirolas hacia el oeste (mermando en
AR) con el ojo dentro del buscador; allí, en el medio de la nada, en lo negro
de ese barrio dejado de dios, tu ojo se sorprenderá con un carbón encendido, un
alfiler rojo que hiere la imaginación de lo que dios o la madre cosmos ha
podido crear para alegría de los mortales: RLeporis, la Hind ´s Crimson star, HIP23203
en el Stellarium, para que la busquen en casa y planifiquen su vista una noche
de estas.
Mientras nos
moríamos de ganas de no dejar de mirar esa estrella de carbono -“Hay estrellas
que son diamantes, en el cielo…”, decía mi padre y apenas si podía
entonces creerle, pues yo tenía 30 años o menos y no había mirado más que una o
dos veces por teles en toda mi vida-, los que esperaban le echaban ojo a la
inmensidad mediante unos binos de locura que tiene Vero. Son unos Optisan 12 x
50 que el Roger no ha vuelto a conseguir; buenísimos, bak4, claro. Logran un
contraste fabuloso y los suelo recomendar. Nada que ver con los Larguiruchos, de
todos modos, los Meade 9 x 63 que porta y comparte Cristián esta noche y con él
son dos los binos que van y vienen. Estos últimos son más luminosos por el
centímetro de diámetro extra y por los 3x menos**.
Observar el
cielo con binoculares es un lujo tal que no deja lugar a envidias sobre el
poseedor de telescopios. La mayoría de nosotros comienza observando con telescopios
pues una enseñanza para iniciarse en la observación astronómica apenas existe o
está criptada en la web, no llega aún a los colegios y esta es la empresa de
Proyecto sagitario, entre otros. Así, la seguidilla para el observador novel es
esta: progenitores pasan frente a una óptica y ven un bello teles; echan mano a
la bolsa y el teles cae en la casa del niño/niña; primera noche y no dan con
nada; el resto igual; el teles se archiva o sube al desván. Esta es figura
repetida; que levante la mano quién no haya ido a la casa de un amigo o
conocido y se haya enterado que tienen un 60/700 o algo así arrumbado, que alguna vez miraron pero que no daban más
que con la Luna
(como si fuera poco).
Observamos esa
noche varias decenas de objetos celestes, incluidos los cúmulos de Pupis, Vela,
Carina y tocamos Crux. De las muchas estrellas sorprendió Regor ya que busqué la
doble de Canis, la 145, mas entre tantos soles me perdí y para no hacer esperar
a la afición, dije: ¿Para qué buscar algo difícil estando allí la nebulosa de Orión? Toleraron
mi impericia –no sin evocar, los enjundiosos, famosos papelones cometidos por
un servidor en el lejanísimo pasado: unos dos meses atrás; no me pidan, maulas,
que los memore aquí- y volvimos -después de tocar Eta carina y el hundido
Jewell (NGC4755)- hasta la cuarenta y dos. Esa nebulosa, con sus luces
próximas, nebulosas y cúmulos, es realmente infinita. Uno puede mirarla al
derecho o al revés, siempre da buenas imágenes, siempre alguna voluta de humo
nos guiña y despierta la afición si acaso esta estaba mermando. El trapecio, a
100x, es un alfiletero*, casi, en las ópticas ACF del Meade y perdonen si
exagero.
*(El alfiletero es el nombre común del cúmulo abierto
NGC3532)
No me explayo
en Eta carina o en Pléyades sur (IC2602) porque unas nubes taimadas iban y
venían poniendo coto a nuestras ansiedades. Igual nos pasó poco después en el
norte, donde le echamos ojo a M35, bonito cúmulo abierto, de fácil observación,
situado en Géminis; M79 en Lepus, pequeño brote de luz de un magnífico cúmulo
globular, más arriba aún; y al muy hermoso M93, cúmulo galáctico o abierto, en
Pupis, con sus estrellas como naranjas maduras, esquivando las borrosidades que
hacían y deshacían a su antojo.
En una de las
últimas vistas que le hicimos a Júpiter, mientras indagábamos sobre cuántas
fotos de Natalie Portman le quedaban por postear en facebook a Cristián, pudo éste
ver el momento en que Io entraba en un tránsito sobre su padre, Zeus, amo y
señor de ponchada de dioses. Amante incansable, don Zeus, hizo de la
metamorfosis su arma más lúcida a la hora de conseguir favores. Famoso es este
inmortal -llamado Jove por los romanos- por rendir la voluntad de todas las
ninfas, diosas, reinas y plebeyas que en el orbe y en cielo había –anque varios
muchachos. Vestido de Toro, Cisne (Natalie viste de Cisne en una bella
película), lluvia, rocío, espuma y cuanto animal o hecho natural te imagines,
el tipo se las ingeniaba para darle al cuerpo su jolgorio. De hecho, el único
libro que conozco que tiene más sexo que la mitología helena es la Biblia. Pero como los homéridas
-y el mismo Hesíodo- son más viejos (800 AC ) que el dictado del nuevo testamento
(150 DC), creo que la burda excusa de María dada a José Ornamento es hija de
este viejo recurso olímpico: el de disfrazar el relato de lo ocurrido de modo
tal que él o los culpables del goloso acto prohibido sea el Cielo, la Llorona , o el Pombero, bah,
lo que sea, con tal de no deschavar al verdadero pata de lana: vecino, pariente
o amigo, en el común de los casos.


Volviendo a
los terrenos observacionales, decía que tuvo la suerte Cristián -y varios de
los que allí estábamos- de sumar a la memoria la linda entrada en el disco
planetario del pequeño punto de luz de Io, como debajo pueden ver recreado con
stellarium.
Io comienza su tránsito.
Con
la bella efeméride en las costillas comenzó el embalaje de bártulos y
accesorios. Por más que me guste el cielo estoy en pareja y los que disfruten
como yo de semejante suplicio saben qué uno puede tirar de la cuerda hasta
cierto punto, y que luego viene el chicotazo.
A
las dos de la mañana, recién bañado me tiré a la cama. La noche había sido
sustanciosa, creí entonces, y días después pude confirmarlo en el comentario de
algunos asistentes que topé por allí. En verdad, el cielo se disfruta
principalmente a ojo desnudo, con binoculares luego y al fin con los grandes o
pequeños teles que tu ahínco o concepto del disfrute te permita comprar. En mi
caso, he dado últimamente en insistir con telescopios de baja gama. Así, me fui
el finde de luna nueva al río Uruguay muñido de un Galileo 80/400, al que le sustituí
el diagonal y un ocus (llevé un diagonal genérico y un ocus HD60 de 18mm). Con este
equipo, montado sobre el trípode fotográfico, pasé las noches que la buena mesa
me dejó libres. Observé: Tauro, Júpiter y Orión a destajo; Géminis y Sirio con
las 145 y todo; después el sur que pude y hasta la Sculptor bajé de un
vistazo, antes que se cayera por el oeste. Saben qué, me acordaba de don Enzo
en el SPVG del 2010, donde campeó las noches con un Orión 80/400 sin decir ni
mu. Si él pudo, por algo ha de haber sido, me dije y comprobé satisfecho que
hay vida más allá de las grandes ópticas.
**Recuerden que los aumentos nos quitan luz; es decir,
una misma cantidad de luz, provista por un objetivo cualesquiera, se reparte
sobre un ángulo mayor a medida que incrementamos los x. Dicho de otro modo: La
luminosidad de una imagen celeste en cualquier teles = lux recibido/ amplitud
del área del cono de luz sobre la lente ocular en que se distribuye la imagen.
Esta relación inversa es la que implica una merma en el brillo de una vista al
lograr mayores x.
Los aumentos que proveen diversas ópticas pueden
ejemplificarse como triángulos de áreas proporcionadas. Si un triángulo de
altura h= 1 (el ocular d menor magnificación) es reemplazado por uno de menor
altura (h=1/2 por ejemplo, el cual proveerá el doble de magnificación), la base
de este segundo triángulo deberá ser mucho mayor que la del anterior (para mantener la proporcionalidad planteada). Es
lógico entonces que una mayor longitud, iluminada por una misma cantidad de
luz, reciba en cada punto una menor intensidad de ella.
jueves, 10 de enero de 2013
¿Ves Vesta?
Estas cálidas noches puedes hacer como Damián y buscar al asteroide Vesta, el cual anda deambulando por los bajos fondos de la bella Aldebarám.
En estas dos cartas, el asteroide para localización fina a las 22 hs. La última carta muestra su ubicación gruesa.
Vesta es un asteroide, el más masivo de ellos y el segundo en tamaño, después de Ceres. Dice wiki que Vesta a colisionado en los últimos 1000 millones de años, y que en ese pequeño traspié ha perdido numerosos terroncitos que, andando, han ido a caer en casa.
Vesta, se cree, posee un interior de capas diferenciadas. Núcleo ferroso, manto y corteza.
Fue descubierto en el año 1807 por el astrónomo Olbers. El nombre de la diosa romana del hogar fue sugerido por el supermatemático Gauss.

domingo, 6 de enero de 2013
Seres luminosos.
Nuestro universo por alguna
razón derivó en núcleos de hidrógeno y muy poco helio.
Se aglutinaron las estrellas
y en su interior la presión infinita de los gases,
sumidos por la gravedad,
sumidos por la gravedad,
creó los átomos que forman tu
cuerpo,
el mío,
el mío,
los de cada objeto que parpadea
en el cielo.
Vivimos el tiempo suficiente
para reír un poco, sufrir y volver a la
tierra.
Más, cuando el sol muera, se
llevará con él a nuestro planeta.
Lo reducirá a sus primeros
elementos.
Los arrojará lejos.
Los sembrará en la noche.
Los sembrará en el tiempo.
Así,
en unos pocos millones de
años,
cada uno de los que hoy
andamos los días y las noches,
será una nueva y lejana
estrella
que calentará desconocidos
mundos.
Que dará cobijo a quién sabe
qué seres luminosos,
capaces,
también ellos,
de vivir apasionados.
viernes, 4 de enero de 2013
¡Por Júpiter! ¿Júpiter con 5 lunas?
¡Por Júpiter! ¿Júpiter con 5 lunas?
Ayer fue un día muy especial, lleno de disyuntivas. Sobre las 21,30 horas armé el viejo y querido Lumbre pura, el newtoniano de 203mm de cacerola (qfp). Quería probar un ocular recién llegadito, un Meade SWA de 28mm y barril de 2´´.
El ocus es impactante, pesado, con tratamientos que destellan en verde. Tiene su copa a rosca y, en el f5, a casi 36x, un campo importante.
Las pléyades entran apretaditas; Orión, escandaloso, con tintes verdes que no sé si tuvieron origen en mi cansancio, en los recubrimientos o en la emisión de esa región HII. Observé además a Aldebarán, Betelgeuse, Sygma ori, R Leporis, M41, NGC2362, y Regor & NGC 2547.
Lo que realmente me dio sorpresa y placer fue ver al lindo Júpiter no con las cuatro lunas de siempre, las conocidas estrellas mediceas, sino con un bonito trío sobre el oeste, otras dos lunas más lejanas, una a oriente y la otra al poniente. Corrí al Stellarium y pude saber que la naturaleza sigue siendo -al menos allá arriba- la de siempre, ya que una de las tres lucesitas era HIP 20417A mag 6 B-V 1.86.
Hurgando en la web he visto que ya otros lo han reportado, pero me causó alegría encontrar este post:
Como curiosidad les dejo esta excelente toma de Arturo Montesinos, la cual puede verse a doña Hip 20... amaneciendo detrás de la Luna en una conjunción preciosa, La toma no es mía, es obra del artista:
http://www.flickr.com/photos/armk/7574365486/
Les dejo a todos mi agradecimiento y la sugerencia de seguir o comenzar a disfrutar de las noches.
Ayer fue un día muy especial, lleno de disyuntivas. Sobre las 21,30 horas armé el viejo y querido Lumbre pura, el newtoniano de 203mm de cacerola (qfp). Quería probar un ocular recién llegadito, un Meade SWA de 28mm y barril de 2´´.
El ocus es impactante, pesado, con tratamientos que destellan en verde. Tiene su copa a rosca y, en el f5, a casi 36x, un campo importante.
Las pléyades entran apretaditas; Orión, escandaloso, con tintes verdes que no sé si tuvieron origen en mi cansancio, en los recubrimientos o en la emisión de esa región HII. Observé además a Aldebarán, Betelgeuse, Sygma ori, R Leporis, M41, NGC2362, y Regor & NGC 2547.
Lo que realmente me dio sorpresa y placer fue ver al lindo Júpiter no con las cuatro lunas de siempre, las conocidas estrellas mediceas, sino con un bonito trío sobre el oeste, otras dos lunas más lejanas, una a oriente y la otra al poniente. Corrí al Stellarium y pude saber que la naturaleza sigue siendo -al menos allá arriba- la de siempre, ya que una de las tres lucesitas era HIP 20417A mag 6 B-V 1.86.
Hurgando en la web he visto que ya otros lo han reportado, pero me causó alegría encontrar este post:
Como curiosidad les dejo esta excelente toma de Arturo Montesinos, la cual puede verse a doña Hip 20... amaneciendo detrás de la Luna en una conjunción preciosa, La toma no es mía, es obra del artista:
http://www.flickr.com/photos/armk/7574365486/
Les dejo a todos mi agradecimiento y la sugerencia de seguir o comenzar a disfrutar de las noches.
jueves, 3 de enero de 2013
El taller de Astronomía se fue de Vacaciones
El miércoles 2 de enero, en La Estrella, se distendió con observaciones solares y charlas sobre la naturaleza de las manchas solares, las fáculas y las prominencias.
El sol mostraba una cara especial, tres manchas muy amplias, decenas de prominencias y fáculas numerosas. Una buena observación, sin duda.
El 23 de enero, cielo mediante, observaremos por la noche con los telescopios del taller junto a los participantes de la colonia de vacaciones 2013.
martes, 1 de enero de 2013
lunes, 31 de diciembre de 2012
Los rayos de lumbre pura 2º parte: ondas eem.
Los rayos de Lumbre pura
2º parte: Las ondas electromagnéticas
Las bondades
de la electricidad y del magnetismo se conocen desde hace milenios. En el
antiguo testamento reza como fabricar una batería y con ella escarmentar a puro
rayo de cólera divina a los díscolos que no quisieran comprar el cordero de sacrificio a los
usureros debidos (ver El péndulo de Foucault del Umberto Eco y El evangelio según Jesucristo, de José Saramago). Imagino a
esos proto-cristianos llenando sus bolsillos a costa de unos cuantos vatios en las
palmas de los incrédulos… Ah qué negocio. Amigo mío, el saber, si ignoras el
escrúpulo, siempre ha dado buen dinero; si por el contrario solo intentas saber
para educar a tus alumnos… bueno, tampoco se vive tan mal.
Las virtudes
del magnetismo, por supuesto, se archiconocían y aplicaban con la aguja de
marear -la brújula-, entre otros ingenios (grato e instructivo es leer el Cyrano
de Bergerac, de Ronstand, obra en la que Cyrano dice haber viajado a la Luna a bordo de una nave
metálica, la cual se elevaba al arrojar los marineros grandes imanes hacia
arriba, los cuales, al elevarse, atraían la nave. Por supuesto, estos pobres no
tenían descanso, ya que toda vez que un imán caía, había que volverlo a lanzar. En todo caso, el Cyrano es una obra imperdible que yo daría en las escuelas).
Sin arrancar
de tan atrás y olvidando las anécdotas de los rayos y las ranas, por cierto peligrosas unas y sabrosas las otras, situémonos
junto al práctico Michel Faraday. Genio si los hubo -apenas si sumar sabía-
sentó las bases para que James Maxwell desarrollara sus ecuaciones y el rumbo
de la física clásica (Newtoniana) quedara a pasos de plantarse de un golpe y descarrilar en
el camino de la timba (Cuántica).
Faraday y
otros muchachos se la pasaban jugando en unos estudios y bibliotecas a los que
llamaron laboratorios. Allí
conectaban cablecitos y pilas y medían una y mil veces qué diablos pasaba por
un galvanómetro (amperímetro especial). Dicha enjundia sirvió para idear el
concepto de campo -campo eléctrico- para explicar el modo en que cargas eléctricas eran afectadas ante el paso de corrientes por un medio conductor. El
campo –esta nueva y fabulosa entidad, mensurable aunque no visible- actuaba a
distancia -no infinita, que decrecía con un patrón conocido-, sin mediar en apariencia materia alguna como sustento del mismo (pues también actuaba en
botellas de vidrio a las cuales se les había hecho vacío). Los efectos de tal acción podían ser definido con
precisión en cada experimento. De hecho, los campos afectan a las cargas pero
las cargas generan los campos. También supo don Faraday que ese campo se
abría o extendía (propagaba) en un plano perpendicular (normal, o recto) a la dirección de la corriente eléctrica. Pronto
determinó la ambivalencia de esos campos, es decir, sus sentidos o polos
negativo y positivo, por convención.
Más o menos al
mismo tiempo, al hacer correr fluido eléctrico cerca de una brújula, por
casualidad descubrieron otros vagos que esos campos, si variaban, engendraban a
su vez campos magnéticos. No pasó ni un fin de semana inglés hasta que el hecho
contrario o "vicevérsico" fuera comprobado. Así, sobre el crepúsculo del s. XIX
teníamos muy clara una dualidad sustanciosa: campos eléctricos que engendraban campos
magnéticos y campos magnéticos que engendraban campos eléctricos.
Todo esto hizo
de la ciencia y la física un estrado maravilloso, adonde los científicos
llegaban después de cierta carrera y donde pronto podrían tenderse a disfrutar de la vida -sobre la hierba,
como quería Sócrates-, pues ya nada o casi nada quedaba por
descubrir, dijo algún escéptico.
Maxwell
tomó los libros de Faraday, les dio una buena leída, y, mientras charlaba con
su compañera, escribió unas pocas fórmulas que traducían cada esforzado
experimento en un garabato precioso que ponía número a los eventos registrados. Cada carga, cada campo, cada onda,
cuantificada en todos sus aspectos, aprehendida por la matemática de una vez y para siempre.
Lo primero que
notó Maxbueno fue que los campos magnéticos y los campos eléctricos se desplazaban a una
velocidad muy curiosa: la de la luz, que había sido medida hacía poco menos de
cincuenta años con gran precisión.
Los genios se
distinguen del resto porque, ante la ignorancia, saltan al vacío, saltan hacia adelante, como
quería Nietzsche del superhombre. Maxbueno se dijo: Man, por qué voy a suponer
que la velocidad de la luz y de las ondas eléctricas y magnéticas son una
cosa casual? ¡No, friends! Hi told himself. Si la luz y las ondas eléctricas y magnéticas comparten el valor de su velocidad, ¡es por causalidad! Exclamó, en
perfecto inglés, el escoses.
Sus amigos,
atónitos, le espetaron: ¡Maxbueno, tanto lío por una letra!
Así era, la
luz es una onda electromagnética, así como lo es la tv, la radio, el calor, los
rayos x y tantos otros aspectos de un fenómeno que, en la naturaleza, marca un
límite o una constante infranqueable, en apariencia.
La solución
aportada por Maxwell fue maravillosa por muchos aspectos. En segundo* lugar,
dijimos en nota anterior, la luz puede ser interpretada como una onda. Más,
también se dijo que las ondas tradicionales se transmiten por un medio. Por
ejemplo el sonido, el sonido no puede desplazarse allí donde no hay átomos lo
suficiente próximos como para transmitir vibraciones, tal es el medio
interestelar -por eso causan gracia esas películas del espacio dónde una nave
explota y los que se salvaron (y nosotros) escuchan el estruendo.
* (El mayor logro de la ecuaciones de Maxwell, leí, es su belleza, su simpleza conceptual. Lamentable es que no tenga las herramientas para disfrutarlas).
Sabiendo -o
intuyendo los científicos- que el medio interestelar era más o menos vacío,
¿cómo es que desplazaban las ondas de luz? Este era un verdadero problema, una
cuestión imperante en aquellos días de ensueño positivista. Encima -que ellos
no eran brutos como lo soy yo, que ignoraba estas cosas- una onda va tan rápido
como la rigidez del medio se lo permite. Así, las ondas de la luz que corren a
300.000 km/s necesitarían un medio extraordinariamente rígido por donde
avanzar. Y he aquí otro absurdo. ¿Qué pasa con los planetas, los cometas, las
estrellas, cómo es que ellos pueden desplazarse a través de semejante medio (el éter, claro) tan inusual?
Cuando Maxwell
aporta las matemáticas para comprender y prever que campos magnéticos generan campos eléctricos y estos a su vez… (entonces no se conocían las ondas de radio, descubiertas luego por Hertz) prueba que la luz -y toda onda del eem - NO necesita de ningún medio para desplazarse: Los campos SON EL MEDIO, los campos variables generándose los unos a los otros
siguiendo precisos las amplitudes de cada onda y cambiando de sentido el uno
cuando el otro lo hace.
Una enredadera de campos creciendo, marchando, invadiendo el espacio vacío, o las atmósferas de nuestros mundos felices, o el denso mar -para dar paso a la fotosíntesis, por ejemplo, hace unos 3800 ma; hay que comprender de qué modo el universo es solo una cosa con nosotros, seres que respiramos oxígeno, desecho de tal proceso físico químico-, a partir de un billar absoluto que juegan los átomos en el denso núcleo de las estrellas…
Una enredadera de campos creciendo, marchando, invadiendo el espacio vacío, o las atmósferas de nuestros mundos felices, o el denso mar -para dar paso a la fotosíntesis, por ejemplo, hace unos 3800 ma; hay que comprender de qué modo el universo es solo una cosa con nosotros, seres que respiramos oxígeno, desecho de tal proceso físico químico-, a partir de un billar absoluto que juegan los átomos en el denso núcleo de las estrellas…
El concepto espaciotiempo es posterior a Maxwell. Perdón.
Maxwell, y
aquí lo dejo pues murió muy joven, comprendió e intuyó mucho de lo que luego
vendría de la mano de Einstein, Planck, y otros genios de la botella. Por
ejemplo, planteó que nada en el universo podía desplazarse más rápido
que la onda electromagnética. Con esta afirmación, la teoría de la relatividad especial está
en germen, pero él enterró la semilla en la fertilidad de sus ecuaciones. Quién
cuidaría la planta y la vería echar hojas fue el joven revoltoso de la oficina
de patentes.
Continúa.
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