Qué es proyecto sagitario?

Cursos de Iniciación a la astronomía.

Didáctica astronómica. Talleres de Ciencia.

Charlas, cursos, campamentos, observaciones grupales.

viernes, 27 de mayo de 2011


2º Encuentro de Astronomía
La estrella, Bigand.

Viernes 3 y sábado 4 de junio de 2011.

El taller de astronomía Juan Carlos Galarza, de la Comuna de Bigand, invita a los vecinos de Bigand y zona a participar de las observaciones astronómicas que tendrán lugar en campo La Estrella, los días viernes 3 y sábado 4 de junio próximos desde las 19 horas en adelante.


Observaremos Saturno y sus lunas, la nebulosa Eta Carina, la preciosa estrella roja DY crucis, vecina de la Cruz; observaremos la galaxia sombrero (M104) y otras muchas joyas estelares: el alfiletero (NGC3532), el joyero (NGC4755), la gema (NGC3293), el ñoqui (M41) y por supuesto, el increíble Cúmulo globular Omega Centauro (NGC3159).

Nos visitarán astrónomos aficionados de Capital Federal, Olavarría, San Nicolás y Rosario. Entre ellos, reconocidos constructores de telescopios y accesorios observacionales. Podrás ver unos equipos de locura¡¡¡¡¡

Habrá un sorteo especial entre los jóvenes y niños participantes.
Por supuesto, las actividades son gratuitas.

Disfrutá de esta experiencia privilegiada.
Más informes: celular 03464 154 49 820.
sagitarioblues.blogspot.com

Observaciones para el público en general: de  19,30 hs. a 23 hs.


Invitación especial a alumnos: viernes 3, desde las 19 hs. hasta las 23 hs.

miércoles, 11 de mayo de 2011

El pozo de Assuan

        Conocí a Sergio Bais y a Daniel Acosta durante el 1º Conciliábulo Nocturno de Bigand, el año pasado. Aquél día de noviembre había amanecido despejado pero sobre el mediodía ya el cielo era un espanto de nubes. Cada tanto filtraba un escueto rayo de sol aunque las perspectivas eran aciagas. Ambos, tan amables, habían llegado temprano desde su Gozosa y Observadora Ciudad de Olavarría, y nos acompañaron hasta el día siguiente. Conocí en ese encuentro a otras entrañables personas. Gentes de toda geografía que, motivadas por las notas subidas a los foros, se lanzaron a las rutas con sus teles en la cajuela y sus sueños en la frente.
Recuerdo muy bien a Sergio, ahora, las manos en la espalda echando una mirada al horizonte y al lugar. Recuerdo también a los chicos de Rafaela, tan agradables y francos. Los recuerdos son como imágenes de fotografías: uno vuelve a instantes del pasado pero lo hace en tiempo presente. Por eso es tan lindo y tan doloroso -a veces- el acto de recordar. Más, las imágenes que me ligan a Dani y al Tocayo -así como a los norteños- son siempre felices. Después del conciliábulo comenzamos a intercambiar mensajes y opiniones sobre el arte de enseñar astronomía y sobre nuestras salidas a observar. A Dani volví a tratarlo, mates de por medio, en la SPVG (allí tuve el privilegio de conocer a Gerardo, vivaz e inteligente muchacho que espero prosiga con el ejemplo de estos Gigantes Ombres Cosmo Obsesos).
El sábado por la noche, la vida me regaló otros instantes, otras fotos para ojear en el futuro.

Con Sebastián Petrelli -el fotógrafo de Candela Celeste y las Plazas astronómicas de Casilda- llegamos al encuentro sobre las 2030hs. Él, con su increíble Canon 7d y su Essencial: 150/750 sobre EQ3, dual axis (la valija donde esconde y transporta el cabezal, junto a los oculares y accesorios es, simplemente, per fec ta); yo, con mi ultra conocido y siempre ponderado Maksutov 102/1300 y con los larguiruchos, los Meade 9x63.
El cenit mostraba estrellas pero en las bandas del paño de la noche, acechaban ingentes troneras de nube. Dejamos el 19 atado al palenque del lugar y descontamos los pasos que nos separaban del asentamiento. La tierra quemada por el glifosato mostraba yuyos fosilizados, blancos, muertos para siempre, ahí abajo. Cada vez que miro el campo arrasado por la soja y la gula de estos gauchos, comprendo que el hombre no tiene oportunidad sobre la Tierra.

La oscuridad era promisoria: dos carpas y un fuego crepita-crepita más las consabidas sombras de los diversos grupos de observadores. En un instante recordé la excelente Excursión a los Indios Ranqueles. Mansilla reconoce en esos textos la miseria que el porteño prodigara a los salvajes, y que nunca había compartido con gente más noble y más atenta, toda vez que acostumbró su nariz a la grasa de potro. Bueno, avanzamos con cautela, esa noche, pues iba advertido de que había allí quién no huele a grasa de potro, tampoco.
La primer posta correspondía al hacer sidéreo de Silvio, el de los pies ligeros (HBinET, nota de sagitarioblues) con su fenomenal Yeti, el Meade SN 8” sobre una precisísima LDX75 y todo el arsenal electrónico.
Le digo Hola Silvio, qué onda man? Y –así es el destino- me dice: Acá estoy, fotografiando Carina…
Uff, apenas llego y ya el mundo se ordena a mi alrededor (Carina es mi amor apasionado, lo saben todos, espero).
Presento a Sebi y a su vez me presentan a unas damas muy abrigadas, sumergidas en camperas y quillangos. Apenas se divisa una naricita o el destello de los ojos, allá abajo. Luego sabré que una de ellas participa del observatorio de Rosario.
Seguimos avanzando en el desierto y… ¡sorpresa! ¡Nuestros amigos de Rafaela¡ ¡Por dios, qué alegría más grande verlos de nuevo! Abrazos y besos y ver el excelente Skay watcher negro y blanco, un 150/650 luminoso como la sonrisa de un niño de Kentucky*, rubio. ¡Qué alegría fue para mí el verlos allí, sonriendo, juntos y jóvenes como siempre! Yo tenía algún reparo en rumbear hacia esas latitudes pero encontrar a estos valores…uff. Fue un lujo impensado.
Charlamos un buen rato, de esto y de aquello y las estrellas nos guiaron como de la mano hacia un cuadrilátero de cintas, dentro del cual pastaban dos o tres refractores. Uno negro, okay; uno celeste como mi Candela, okay; uno Black&White, chízaz!!! Este último era un tremendo brazo de 150mm que descolgaba el joyero para hacerte temblar las piernas!!!
La verdad sea dicha: una masa meter el ojo allí.
Este cronista del desierto ha de confesar que ya había tenido el gusto, en el encuentro de Uspallata, de pispiar por un refractor similar. De no haber sido así, no respondo de mi reacción.
Voy a explicarme: Ustedes como yo se sabrán kappa crucis (NGC4755) de ultra recontra re mil memoria, su estrella rojita (DU crucis, una variable irregular, magnitud 7,2 promedio) y todo el grupo. Pero verla enmarcada en ese contraste… Bueno, felicitamos a Javier por allí tenerlo, y deploramos los cuatro mil morlacos por allí no tenerlos y haber podido cargar en la grupa al prodigio.
Encaramos de nuevo nuestro destino sudamericano. Avanzamos en la noche y en el tiempo. Cruzamos la toldería en dirección sur este, hacia unas sombras y toldos que lindaban con la nada (si esto pudiera ser posible). Enseguida descubro la figura de Daniel. Abracé a ese compañero y pronto a Sergio, que me observaba callado, sumergido el amistoso silencio de la luna.
Una eternidad sin ver a los amigos estaba rota. Otra vez el corazón alegre y la mirada viva. Ambos, como es su costumbre, habían llegado hacía rato y ostentaban su carpa cinco estrellas junto al Symbol. Dani, dueño del curso de la noche, lucía el trípode vacío del Celestron 8”, en lo que yo definiría el porche del rancho. El aparcero parecía tomarse su tiempo, en silencio, entre amargo y amargo, para armar el excelente Smith-Cassegraín. Acaso pensara él asomarse y otear, cual diletante el futuro, y ver, muy luego, ¡qué onda, man!
Lo distraje de su mágico ensueño, le presenté a Sebi y charlamos un buen rato antes de ir a por el 19 y su carga preciosa.

            Cuando bajé a candelita vi cómo Sebi, con ademanes quirúrgicos, gradual armaba su hokenn. Por primera vez le colocaba sus motores. Luego tiró unas fotos -con una alineación sencilla- y pude ver de qué modo guiaba esa máquina. Nuestro hacer motivó a los GOCO, quienes metieron manos a la obra. Dani trajo al fin su Cel y sus cables. Sergio Bais sacó una madera y luego otra, y otras más. En menos de lo que un ranquel despanzurra a un gurí en el Martín Fierro, ¡el vago había armado una montura perfecta para su SW 250/1200!
Amigos, ustedes me conocen, desde que estuve preso por falso testimonio, nunca he dicho algo que no pueda probar: ese teles es un pozo de Siena, un Aljibe meridiano donde miles de soles reverberan. Uff, si Eratóstenes viviera, y en sus pasos topara con esta óptica inaudita, capaz sería el muy maula de medir el mundo (el cosmos, digo, que es la acepción griega antigua de mundo) -Sergio querido, ahí tenés mi nombre para tu arma mágica: El Pozo de Assuán, o El Aljibe Meridiano, capaz de medir el mundo.
Y, claro¡¡ cuántos baldes de fresca y grata agüita del cielo le sacamos a ese Pozo, con su correa Crayford!!!!

Mirar a través de esa focal me dejó obnibulado. Con DY crucis estuve un espacio de tiempo que no puedo definir. DY crucis allí dentro se me antojó una delicada y preciosa herida en el tejido del cosmos. Fue, esa lucecita carmesí, más que nunca, una lágrima antigua, un sollozo lejano y mudo que vertía eternas, eternas agujas bermellón.
Mientras miraba, pensé: ups, seguro que otro querrá mirar, también; seguro me estoy demorando demasiado; debo salir, retirarme del ocular, dejar espacio… espacio… espacio… (Palabra mágica, si la hay). Ahí me quedé; ahí estuve, firme, tieso, absorbiendo el mítico destello del carbono.
            Luego –Sergio sabe cómo demoler a un hombre como yo, enfermo de estrellas- me mostró a Ella… sus preciosas curvas, sus trazas de rimel, sus pequeños y secretos recovecos… ¡Carina¡ ¡Mi Carina! Esa mujer del cielo, ¡desnuda para mí a través del Pozo de Assuan!
            Ví otras muchas gemas en ese cielo extraño, durante esa curiosa noche. Pero en mi alma quedó grabada, como en la frente herida de un vampiro, el salpicado de agua bendita de  Dy cruz.

            Pronto advertimos con desesperanza como las nubes trepaban al cenit. Las tunantes, cual malón, abandonaban las trincheras del horizonte para hurtarnos cada doncella. Corrimos las bocas de los cañones hacia el rey Escorpión y apenas tuvimos tiempo de observar dos o tres objetos que todo se nubló. ¿Íbamos a hacernos problema? No way. Aquí estaba Julio Nardón,  aquí estaba su colega Moni Rinaldi, aquí Sebi y otros amigos. Soltamos con devoción la lengua y hablamos sobre un experimento que Julio ha imaginado, y sobre las charlas a las que asistimos en Octubre.
La provincia de Santa fe –amigas&amigos- tiene un compromiso con la UAI para generar difusores y didácticos en la enseñanza de la astronomía (of course, ya cursé). Ojalá muchos doctores lo aprovechen y aprendan a llegar a la gente. En fin, son deseos de un alma extraviada como la mía. Fíjense, los otros días hablaba con un empresario acerca de un tallercito nuevo de astronomía que Proyecto Sagitario abre esta semana (el cuarto ya; el cuarto en menos de dos años de trabajo¡¡ Ahí va otro, viejo querido¡¡¡), y me dice, el hombre: Realmente, Galarza, yo pensé que esto era una soncera, que no podía avanzar, pero ahora veo que no es así, que a la gente le interesa, pongámonos a trabajar¡¡
Esta es la realidad de la calle. Hay solo dos impedimentos al intentar difundir la astronomía: la primera, la negación de la gente común a comprometerse más de lo que su trabajo le exige. Por ejemplo, algunos maestros sin vocación: les hablás de observar de noche… te sacan carpiendo!!! Si es de día, sí -te espetan- pero, ¿¿¿de noche???? ¿¿¿Ir de noche al colegio…??? Y te miran con la peor cara de Gasalla en ese sketch horrible en el que hacía de empleada pública. La otra dificultad, al intentar un trabajo serio e intenso en la difusión, son los celos y la impericia. Pero nuestro gobernador ha tomado el guante y ahí está firmado el compromiso. La UAI y el CONICET forman parte del asunto, trabajando en pos de que nuestros docentes incorporen conocimientos y tácticas educativas sobre el área que nos desvela. Los frutos se verán en los años por venir; estos no serán inmediatos, como ocurre siempre con los verdaderos avances.
Con tanta cháchara le dimos tiempo al cielo a abrirse completo merced a un viento frío del oeste, o del suroeste. La cuestión es que toda esa descortés masa de nubes se corrió hacia el río y quedamos con la sesera al infinito. Javier bien lo merecía y, de hecho, sobre las cinco de la tarde, en un approach, en persona se lo había dicho: Javi, dont guorry, man, cuando hice el conciliábulo de noviembre, el cielo estuvo hecho una porquería hasta las 20, casi, y después, pim, todo estrellas¡¡¡ Aquí fue más o menos lo mismo, solo que despejó después de las doce (A propósito, vi con estupor que mucha gente llegó muy tarde y se fue muy temprano…).

Vuelvo al relato: había despejado, dije.
Sergio Bais, ante la desbandada de nubes, armó de nuevo su SW250, a quién por cábala había bajado de su base dobson made in home. Y el mismo Dani destapaba su cel.
Otra vez a ensartar astros y nosotros bla, bla, bla cuando veo, espaldas al norte, que Moni, Dani y Julio -parados frente a mí- se iluminan de blanco de gris y de verde. Giro sobre mis pies y veo claro como el agua un trazo de unos diez grados en el cielo. Blanco. Firme. Apenas cortado. Y en la cabeza tirando como un buey supersónico cayendo a cien mil kilómetros por hora un círculo o roca o qué sé yo qué cosa gigantesca que se quemaba velocísima irradiando todo. Proyectando sombras. Pintando de azufre el septentrión. Uff.
Recién aquí tuvimos tiempo de gritar, de vivar y de aplaudir al cielo. Alguno dijo, Nunca vi una cosa igual… le dije, Nunca verás una cosa igual…
Les aseguro, amigas y amigos míos, y tomo un compromiso: no volveré a mentirles nunca más en el futuro: ese bólido quemando fue magnífico, inmenso, colorido… si alguna vez veo algo más brillante, algo más notorio cayendo del infinito a casa, entonces temeré por mi vida!!!
La afición aplaudía y por supuesto Javier supo sacar cómico provecho de tal fenómeno. Eso solo, esa luz, valió el viaje y los esfuerzos, pagó las amarguras y consolidó las amistades, pues este recuerdo lo compartimos hasta el fin aquellos que lo vivimos uno al lado del otro, quienes nos tendremos ahora de prueba y mutua certeza.
El grupo quedó mirando al norte, ávido y melancólico. No iba a repetirse, claro, pero nuestras mentes simples eso esperaban o deseaban. Recuerdo esa escena gigantesca de 2001, en que los homínidos tocan TMA1: ellos se quedan embobados. Así nosotros quedamos en el suelo, en el pasto muerto, en este nuevo vietcong que es la pampa argentina. Bípedos crueles, la boca abierta y el cerebro vacío mirando arriba, a donde ya no estaba y a donde nadie podría probar que estuvo, ese fenómeno verde.

Bueno, después comimos unos choris excelentes, con seben.

Cuando voy a por mi ración, con el amigo Sebita a la par, un hombre desconocido me dice, ¿Usted es el poeta? Sonrío y pienso, Tal vez, de algún modo, he hecho algo por mí mismo, algo que al fin y al cabo se recuerde entre los que me aprecian con amistad o mínimo calor en el futuro. Un trazo de tinta en el papel, un mísero meteoro dejando una mísera huella en el blanco espacio de la hoja.
Sonreí, dije, y asentí, pues el término, que me va de sobra -por supuesto- bastó para alegrarme un poco. Muchas veces he pensado en largarlo todo, en hacer lo que los levantiscos, los matreros y los renegados, tomar mi caballo y mi apero, mi teles y mi carona, y marcharme al paso hacía la frontera, a vivir a una verdadera toldería, lejos de las urbes y en especial de la urbe Candelaria, con sus muchas luces y sus cartitas en las escuelas. Uff. En fin. A dios gracias también habita la posta gente como Sebi, el Roger, Nancy, Moni –la primera- y tantos otros y otras que me sostienen en la tarea.
Al chori lo sacaron de la parrilla, como debe ser, y junto a ella crepitaba alto un fuego de llamas y de brasas. Tres chicas re mil amables colaboraban con la cantina. Gente de coro y gente de artes marciales había allí, trabajando para que nosotros disfrutáramos.
Sepan, amigos y amigas, que lo hicimos!!

Con la pancita caliente uno piensa de otro modo, che. Las amarguras como dije te las borra un plato de sopa caliente, la risa de un niño, la palabra del amigo o del padre, y un choricito caliente y rico como el que más. Volví a comprar, por supuesto, otra ración, pues mi bolsa reboza de cobres y mi otra bolsa, la que va del gañote a los ijares, esa estaba vacía.
Seguíamos en la noche y en el campo, bajo el campo de las múltiples estrellas apuntando astros. Le dimos durísimo a omeguita y a la gema y al alfiletero y al dios devorador (por cierto, saturno devoró a sus hijos, recuerden, lo hizo temeroso de que estos le mataran, como él había obrado contra su padre, Uranos, a quién castrara. uff). Otra vez nos enfrascamos con Dani en las diversas argucias de la docencia astronómica pues esta nos desvela, y me pasó gentil unos videos padre sobre el sistema solar que ya estoy viendo cómo sumar a mis clases.
El fuego no dejó de alumbrar nunca y de hecho a veces cegaba mi ocular. Pero el calor del encuentro todo lo permite y avala. Es muy fácil un encuentro en diciembre o en enero. Lo que vale es esto, un conciliábulo vernal. Aquí sí que se ven los pingos
Precisamente, preparando los bártulos para el star, me di una vueltita por la zapatería y la tienda, en busca de ropa más abrigada que la normal. Amigos, más me hubiera valido pasar por lo del Roger y sacarle otro Meade¡¡¡¡ El platal que me esquilmaron, esos sátrapas.
En fin, ustedes saben que vivo escribiendo. Ahora estoy en la redacción de mi famoso libro El Manual del Perfecto Astrónomo Pirata. En él incluiré un capitulo que advierta sobre estos gastos imprescindibles.

La noche y el viaje melló los ánimos y los chicos de Rafaela se iban a dormir a Rosario; Dani y Sergio daban vuelas como perro que va a echarse y comprendimos con Sebi que era la hora del regreso. Otros no quedaban, creo. Sólo Javier y los amigos y amigas que sostenían la fogata sucediendo troncos y troncos.
Cargamos el 19 y montamos, dimos una amplia voltereta por el camposanto y, parados sobre los estribos, gritamos desde la tranquera: Hasta la vista, amigous!!!!!


Sergio Galarza.

lunes, 9 de mayo de 2011

Plaza Colón¡¡¡ otro ésito¡¡¡¡

Plaza Colón se había postergado durante cuatro fin de semana por mal tiempo y por el viaje a SPVG.
Pero al fin cumplimos.

viernes, 6 de mayo de 2011

Presentación de Proyecto sagitario

La Secretaría de Cultura de la Comuna de Bigand, y el Taller de Astronomía Juan C. Galarza presentaron, el pasado miércoles 4 de mayo Proyecto Sagitario, para hacer blanco en la noche

Proyecto Sagitario es un ambicioso plan de trabajo en la difusión y enseñanza de la astronomía. Nuestro propósito: incitar a los niños y jóvenes de nuestra localidad a acercarse, comprender y amar esta, la primera de las ciencias, la Astronomía.

Dos años de intenso trabajo nos sitúan a la cabeza de esfuerzos y actividades realizadas por cualquier entidad de la región. Nunca, nadie ha hecho tanto y tan intenso por acercar el área a cada uno de nuestros vecinos.

El apoyo del estado en la figura de nuestra secretaría de Cultura, a cargo de David Martino, y de nuestra gestión comunal, en la figura de Patricio Erceg, nos permite trabajar con los más altos y destacados equipos tecnológicos. Proyecto sagitario dispone de 6 telescopios, cinco binoculares, dos cámaras astrofotográfícas, programas, más de 15 libros de estudio avanzado; hemos viajado para perfeccionarnos: asistimos a encuentros y cursos dictados por la UAI en Rosario, San Nicolás y por astrónomos de tres países  en valle Grande, San Rafael.

Hemos desarrollado cursos y actividades didácticas para todas las edades: las plazas astronómicas, la justa astronómica, las kermés, los encuentros observacionales, los cursos, las lunas luneras, la vieja y querida astronomía, las guías observacionales, los manuales, etc. etc.
Cada una de estas actividades son gratuitas, son para todos, son el producto de la confianza y la entrega que la población ha depositado en el grupo de trabajo.

Los vecinos de Bigand, los alumnos de nuestros colegios de cualquier edad, condición o posibilidad pueden estudiar, observar, disfrutar el cielo.
Todo lo que brindamos, todo lo que hacemos, parte del amor, del respeto y del anhelo de sembrar una plateada senda que siga los pasos de nuestros maestros, amigos y mentores del pasado, que nos una en la satisfacción de haberla transitado juntos, a través de las bellezas del cosmos y las alegrías del saber compartido.


Sergio Galarza
Taller astronomía JC Galarza
Proyecto sagitario.
Cel. 03464 154 49 820
Bigand





Poco antes de salir hacia Bigand, 6 teles, 4 binos, pc, ganas y nerviosismo.



La biblioteca de Proyecto sagitario cuenta con 46 títulos.




Oestrerheld siempre estará entre mis chicos.


Los agentes venían a aprender, pero temí que vinieran a aprenderme.


David, el hombre de la mano de hierro.








Nervios... tenía que posicionar a Luz del cielo, delante de todos.
Pero el Meade se portó, claro.




















Lamento no tener tomas de el señor Patricio Erceg, jefe comunal, las subo en la próxima pues esas tomas las tiene David, the man of de steel hand.

jueves, 5 de mayo de 2011

Proyecto Sagitario, se presenta hoy.

Hoy, jueves, a las 1930 horas, en la plaza de Bigand, Proyecto Sagitario presenta su ambicioso plan de trabajo para el presente año.

Además, se expondrá todo el material astronómico adquirido durante estos dos años de intenso trabajo en la difusión del área.
Más de 20 libros técnicos para la formación intelectual de los participantes: entre ellos, el excelente Objetivo universo, de los Doctores Feinstein y Tignanelli.

Seis telescopios de primera calidad óptica y electrónica:

Pionero, 150/1200 reflector.
Lumbre Pura, 200/1000 reflector
Lumbricita, 70/900 refractor
Candela Celeste, 102/1300 maksutov
Nuevosagitario, 90/900 refractor
yyyyyyyyyyyyyyyyy
presentamos el increíble "Luz del cielo" ACF, GPS!!!!!!

Cinco binoculares.
Una cámara Canon xs para astrofotografía.
Una Cámara planetaria.

Te esperamos.
Haremos observaciones con Luz del Cielo!!!!!!!!!!!!

viernes, 29 de abril de 2011

Primera Norma Astronómica

Casilda, Bigand, 27 de abril de 2011
Primera Norma Astronómica
Tuve el orgullo de poder participar de unas charlas astronómicas y una jornada observacional con la comunidad del colegio primario Domingo Faustino Sarmiento, de la localidad de Arnold.
Sabido es que Sarmiento, entre tantas cosas que hizo por nuestro país, fue el fundador del Observatorio Nacional Argentino, en la ciudad de Córdoba, el 24 de Octubre de 1871. El día de la inauguración, Benjamín Gould, flamante director del observatorio, pronunció su soberbia frase: “Los telescopios son cañones disparando contra la ignorancia humana”. Este bostoniano, en pocos años se forjó un lugar en la historia de la astronomía por su mapeo del cielo que nos cobija, y por utilizar el recurso de la fotografía astronómica para determinar posición y distancia estelar.

Llegué al colegio a eso de las cinco. Un Edificio antiguo, de paredes sólidas y anchas, de altas ventanas. El patio cubierto ya disponía la pantalla y el proyector pero un ventanal al oeste me daba el sol de la tarde y me sustraje. Los chicos corrían en el patio del recreo; las maestras me observaban, guardando cierta distancia ante el extranjero, en su pueblo. Pensé en el jinete pálido y en otros que, con el sol de la tarde, llegaban en las pelis a los pueblos, a imponer su justicia. Ay, yo no traía ninguna; solo un puñado de historias falsas, que tejen estrellas y nubes en el cielo. Se acercó una portera, amable y me ofreció su ayuda, así que volvió mi mente a mis asuntos. Atrás quedó la barba sucia de Clint y su poncho raído, flotando en el polvo del patio.

La primera charla, con chicos de 1º y 2º año del secundario. Cayeron unas veinte atentas, educadas alumnas. Traía una niña una carpeta de notas, y la usó. Ofrecí hablar de lo que a ellas les interesara, que ellas propusieran el tema, pero no arrancaron. Se habían sentado en bloque atrás y eso es duro. El que habla queda solo, adelante, lejos de todo. Por suerte, muy pocas se aburrieron. Hablamos de todo: ovnis. Hay ovnis, Sergio? Si, contesto siempre, Nosotros, los humanos, ya enviamos ovnis a otros planetas… Nooo, me dicen, ¿Hay ovnis, acá? No creo, digo, no creo, ¿venir de tan lejos, para dejar una foto dudosa a un periodista de Venado Tuerto? Medio raro, ¿no? Hablamos de la muerte del sol, tema que desgarra a la infancia. Saben… ¿por qué no mentir un poco de ahora en más y no decir que el sol va a morir? Ningún niño o niña queda conforme con ese saber. Y ¿de qué le sirve, saberlo?
Una niña me dice: ¿Y por qué no trabajamos los hombres para ir a otro sol, a otro lado? Le digo: los iunaited (siempre arreglo todo echándole la culpa a los pobres yankis) están abocados en guerras y consumos enloquecidos, ¿A qué país central le importa la vida? A ninguno, creo yo.
Otra niña: yo vi la película Wall-e: Ahí, en la tierra no quedaba nadie, solo una máquina y mucha basura… ¿Nos va a pasar lo mismo? Me dice. Uff. Amigos, lloré de emoción viendo Wall-e. Considero Wall-e unas de las muy pocas cosas potables que han hecho esos tíos de Pixar. Le dije, a la niña, Mira, niña, de ustedes y de nosotros depende, si vamos a salir como locos a comprar cosas, pues sí, olvidate del futuro, el futuro está perdido. Pero… Si vamos a obrar con inteligencia, con respeto, con amor a la vida, entonces otro puede ser el futuro del hombre, le dije, y recordé que tenía que confirmarle al Roger la compra de ¡Luz del cielo!
Bueno, también hablamos del color de las estrellas y de la temperatura asociada a ese color. Y hablamos de las emisiones de fotones y de cómo se enciende una estrella; de nebulosas planetarias y de agujeros negros, of course. Y miramos el espectro de la luz y, cuando quisimos mirar la hora era de noche y el segundo turno de alumnos esperaba demoliendo el colegio.

En un tris despaché a estos y el salón se llenó de chicos. Cuarenta, sesenta, más los pibitos de preescolar con sus mamás sentadas atrás y la señora directora, Teresita. El salón estaba repleto de esas mentes que me gustan, ávidas. Adultos y niños pequeñines… y entra la portera, se sienta, cruza sus brazos y se concentra para escuchar.
¿Cómo hablar de algo que los interese a todos? Me pregunté. Unos, 4 años, otros, 10 años, 12 años y ¿más de treinta las señoritas? ¿Cómo hablar un tema que los aúne y entusiasme por igual?
De entrada, apliqué la treta nº 72 de mi manual. Dije, serio: Aquél que se aburra, ¡¡¡tiene que pagar!!! Santo remedio. Comenzamos la charla y duro con los conceptos y los datos: “porque todos los soles nacen en nubes de polvo y crecen así y envejecen asa y mueren de aquél modo”, y va un bajito y me corta: ¿¿¿y cómo saben eso los astrónomos???
Imagínense. Ese alumno ponía el dedo donde debía. Ojalá cada niño o joven se acostumbrara a cuestionar con respeto e inteligencia al otro.

En esos momentos acababa de llegar Marcos, un amigo de San Nicolás. No había hecho más que bajar de su flamante moto e ingresaba al salón vestido de caballero andante, con su yelmo y su adarga.
Por supu, para salir de la estacada, argumenté: ¿Cómo deduce, un ser de otro mundo, que viniese a este salón por un minuto, cuánto vive el ser humano y cómo evoluciona? La respuesta la comprenden hasta los niños de 4; ¡qué digo, hasta sus mamás, la comprenden!
Un ser de otro mundo, echaría una lenta mirada al grupo dentro del aula y diría: “Puessss, los humanos… nacen con 4 años (preescolares); luego tienen 10 o 12 (6º y 7º grado); después evolucionan hasta tener 30 (las mamás, las maestras, la portera); y saltan hasta los 49 (quién escribe). Por último, deben de desaparecer, nomás, en el aire, o acaso entierren a sus muertos, porque cadáver no vi ninguno”.
Esto diría un extraterrestre que viniese al salón de la escuela Domingo Faustino Sarmiento, una tarde de abril, al deducir los grados evolutivos de la especie humana. Esto le dije al niño incrédulo, cazó al vuelo la analogía y me creyó.

Mil más preguntas fueron hechas con toda la saña y la inteligencia de que es capaz un niño, que aún tienen espontaneidad y la curiosidad les taladra el cerebro, gracias a dios. De nuevo la charla lo ocupaba todo y nadie largaba la verba para que pudiéramos irnos a armar los teles y darle duro al cielo. Tuve que rogar que me dejasen ir, prometer que volvería a charlar, tan solo. Parece a veces que, si por ellos fuera, les bastaría con charlar, sin mirar el negro y alto cielo, nutrido, hermoso, ahí fuera.

Quiso un chico hacer la última y dijo: ¿Es cierto que los astronautas sufren la no agregación de calcio a sus huesos cuando están mucho tiempo en el espacio…?
Miré a Marcos otra vez, Marcos sonreía y me miraba. Leí en el brillo malicioso o divertido de sus ojos algo así como: Embromate, ¿quién te manda a andar haciéndote el estrellita delante de estos leones??

Salimos al fin del salón y quedé patitieso. La oscuridad afuera era total. La directora había pedido a la Cooperativa que apagara la cuadra y habían cumplido. Por un instante me creí en la lejana Córdoba de Gould, con el viejo Domingo al lado, oteando el cielo. Todo era estrellas, allá arriba.
Marcos y yo armamos los teles, Pionero y Nuevo sagitario; Candela en ciernes, en la cajuela. Nos metimos en ese saco de carbón que era el patio de tierra. Qué cielo!! Qué cielo tiene Arnold. El Coalsack verdadero (il Canopo fosco!!!) destacaba entre sus magníficas Mimosa y la triple; Carina (NGC3372) era notoria como un salivazo en una pizarra (perdonen la metáfora, es que escribo muchas notas y se me agotan las figuras). Kappa crucis (NGC4755), ahí, de una, la señalaba con el dedo, y Omeguita (NGC5139), y poco faltó para que dijera ahora que M42 era visible a simple vista.
Hábiles soldados de las sombras, Marcos y un servidor nos repartimos el botín: él, Nuevo sagitario (hok 90 900); My, Pionerín (hok 150 1200). Toda vez que estuvimos listos, largamos con ambas filas de ávidos: Él, M42; yo, Betelhause. Enseguida enfocamos Saturno y sus lunitas. Y luego Eta Carinae. En lo mejor estábamos cuando lo veo a Marcos mirando algo, entre sus manos, alto en el cielo. Qué…??? No ví qué tenía. No dije nada, treinta children tenía encima. Mirando y preguntando cosas, a cada momento.
Hablábamos de esto y de aquello y vi en la penumbra que había varias maestras. La portera estaba a mi lado y era de fierro. Le digo, ante el dilema de los bajitos: ¿¿¿no habrá una escalera??? Salió corriendo, trajo una de dos metros, una de pintor. Todos pudieron observar, extasiarse, soñar. Todos decían, faa o uff, o qué bueno!!!!!
Fíjense; una niña de 7º, viene y me dice, vi saturno. Y no dice más. Le digo, ¿¿¿seguro, lo viste??? Sí, dice, seca. Me digo, no lo ha visto. Le digo, mira que si no lo viste pasá de nuevo (por la cola). Se va. Saturno estaba en el otro teles. Al rato, viene y dice, Sergio, yo no lo vi bien, a Saturno… Íjole –créanme- sentí la sangre arder!!! La tomé de un brazo y dije, Vamos!! Me fui de lleno a la valija de los oculares (cuando hacemos observaciones, coloco un ocular de bajo aumento para no tener que corregir tanto el eje horario) y saco el increíble super plossl de 10mm -genérico. Vamos con Marcos, ahora. Tun tu tu tu tun. Marcos, un reclamo de garantía… le digo y reemplazo el 25 mm por el 10 mm. Reenfoco y le digo a la nena, Milagros, mirá. Milagros mira, con y sin lentes, un espacio de tiempo y levanta el rostro; sonríe, el fuego en la mirada; lo ha visto, increíble, a 90x, con sus anillos y sus lunas… Regreso silbando a mi puesto de combate.

La portera cobraba más y más protagonismo. Vi cómo un niño la abrazaba y le daba un beso. Le digo, ya veo qué clase de persona eres tu, cuánto te valoran. Me dice -mientras ayuda a ver a otro niño más- Nooo, si es mi  hijo, y sonríe y me oculta la noche. Pero le digo, No, amiga, ese hijo te quiere como todos veo que te quieren porque eres buena y respetuosa con ellos, y te esfuerzas por ayudar. No me contesta porque ya escuchó cuando joven esta perorata de Luís Sandrini, y porque está alzando a otros de modo tal que cada cual se lleva su Sirio en el ojo.

Al fin vienen los grandes. Recambio de grupo. Circo otra vez, mostrarlo todo y explicarlo todo. Al menos ahora la escalera sobra. También son menos. Vienen más madres y se van las maestras. Se va la directora. ¿Quién queda al mando? La portera. Le digo, ¿Cómo?  ¿Te quedás sola? Si, me dice, no hay problema, a mí esto me encanta, yo siempre miro el cielo. Le digo, nosotros andamos buscando formar talleres de astronomía, ¿¿¿no te animás a organizar a los chicos?? Siii, me dice, claro. Yo te ayudo –le digo- vengo varias veces, hasta que se organicen y larguen solos. Tienen tres teles. Un tesoro para empezar. Y mucha gente en la zona, ávida de ayudar.

Los chicos y chicas de secundaria se miran todo y se deslumbran con la grácil figura del escorpión, un palmo arriba de una noria, hacia el este. Antares seduce, como lo hace Betel y Alde y Arcturus. Comparamos Sirio con Antares y los chicos no pueden creer tanto brillo.

En eso veo a unas niñas mirarse las manos elevadas al cielo. No entiendo y entonces percibo un destello azul, que se mueve. Me acerco y veo el juguete más increíble que haya visto en mi vida: un Ipod con gps y el stellarium cargado. Era de Marcos, era lo que no vi antes. Ahora, en manos de la pibada, lo hacían evidente. El ipod muestra sin tapujo el alto y el bajo cielo –vi el sol, debajo de la tierra. Qué increíble lo que el hombre inventa.
Así jugaron en la noche, con las imágenes del cielo y el Ipod hasta que se hartaron, o hasta que las vinieron a buscar. A todos les recordé que el sábado se realiza el encuentro de Zavalla. Todos, antes de irse, preguntaron ¿Vos vas a estar…?
Inocentes palomitas...

Cuando el patio queda mustio entramos los tubos. La portera nos ha preparado una mesa en la cocina: sanguiches y seben, a darle duro. Charlamos mucho, mientras devoramos los triples. Me entero de cosas. Marcos ha viajado por todo el mundo. Marcos tiene una hija, y la portera tiene dos nietos, hermosos.
Marcos ha vendido su fox, para quedarse con su moto. Marcos ha hecho 120 km. para venir a Arnold en su moto. Oro, oro en polvo, amigos.
La portera también ha viajado. Ha nacido y a crecido y a criado sus hijos y ahora mima nietos; ha tenido tiempo de subyugarse con el cielo y de atendernos como reyes, esta noche.
Al fin cargo todo. Marcos se calza su campera y su casco. Antes de irme voy adentro, ahí está la portera; le digo, ¿Cómo te llamás?
Norma, me dice.
Norma, le digo, la primer Norma astronómica.

Gracias Marcos Alegre por tu viaje y tu amistad; Gracias Norma Capriotti por tu esfuerzo y tu atención esmerada.

Sergio.

jueves, 28 de abril de 2011

Luz del cielo

Hoy llegó Luz del cielo, el impresionante telescopio nuevo de Proyecto Sagitario¡¡¡¡
Un Meade LX90 8"
ACF
GPS
LDC
(Luz  del cielo)



Lo trajo Óptica Elena, de baires a casa.


Cómo le cuento a Moni????


Seba es de fierro, che.


Wath a Mirror¡¡¡¡


Sebastián, Rogelio, LDC y un servidor.


A guardar ya casita...

martes, 19 de abril de 2011

Juan Bautista y la riqueza del suelo.

Juan Bautista y la riqueza del suelo.

Para los héroes de las pelis de joligud,  y para los soldados de la cruzada astronómica ¡¡¡no hay tutías!!! Si un día tienes un curso provincial de 8 hs. cátedra -cien kilómetros al oeste-, allá vas; y si esa misma tarde, apenas tienes tiempo de bañarte pues ya debes salir con el cosmóvile (quéchatitache o la scenic verde), cargado de telescopios -ciento veinte kilómetros hacia el oeste- a mostrarle el cielo a un cúmulo de gurises, allá vas, también, ¡¡¡y te callas!!! Que para eso eres un héroe de joligud o un cruzado astronómico.
Y si no te la aguantas, amigo, amiga que lees, si no te da el maldito cuero que tienes, entonces dedícate a otra cosa; sal a vender rifas, o estampitas, o números de la suerte, pero no salgas a vender ilusiones celestes, que es cosa bien alta y lejana, más propia de dioses y de locos, más propia de hadas y de Quijotes que de tímidos mortales.

         Después de semejante parrafada, me gustaría decir que Proyecto Sagitario se multiplica en el sur de Santa fe, así como el polvo cósmico se esparce por el universo, impelido por la explosión de una supernova.
¿Piensan ustedes que vamos a detenernos? No way, brother! Piensan ustedes… ¿cuándo se va a hartar de esto? Do it, babies, and dont worry, we will multipliqueishion segual.
         Ací somos, cultos en tres idiomas. Porfiados. Sobornados por nuestra convicción inclaudicable de llevar la astronomía hasta bajo las piedras, amigos.

         Anoche, lunes 18 de abril, estuvimos en la escuela Juan Bautista Cabrál, de Sargento Cabrál, hermoso pueblo santafecino. Ustedes me conocen, saben que miento bastante poco. Pues bien, la entrada al pueblo es pre cio sa. Un arco de copas te cubre desde el momento en que sueltas la ruta, y te acompaña grácil hasta el confín del pueblo. Uff. Fui educado por esas pelis baratas de couboys. De allí he sacado todo mi saber. Jamás había visto -en estas cintas- entrada de pueblo más hermosa.
         La ruta que nos llevó también tiene su historia. Un antiguo candidato, cuando hacía su recorrida proselitista amparado por La Rata, destrozó, en un bache ubicuo, el tren delantero de su peugeot 505 (diesel pero con un cuarto de tanque super, famoso luego, por marcar 15´ desde el aeropuerto de Sauce Viejo a la Casa de Gobierno de Santa fe). El gentil de ojos celestes -como dije- dejó en esa ruta medio auto, pues venía a 250 km hora y se llevó puesto un bache. En su injusticia y su entusiasmo, prometió entonces, que si fuera electo, repararía la calzada. Para dolor de todos los santafecinos, pudo hacerlo, y luego dejó matar a Pocho Lepratti e inundó la Capital. Of course, arregló tan bien esta ruta que tuve que recorrerla a 50 km/h. (Cuento estas cosas porque por ahí me lee un porteño, o un Sanjuanino, o un Mendocino, y de paso se entera de la clase de gente es ese tipo).
         Aún así –a pesar de la ruta y los recuerdos aciagos- llegué –como el jinete pálido- a la hora señalada.
Tres cursos me esperaban (o me esperaban con los telescopios) y apenas di con el patio, estalló un cálido aplauso de bienvenida.
Sonrójeme y díjeles: Aguarden, aguarden, veamos que opinan al fin de la noche.
         Las maestras, Marcela y Carina, habían preparado todo fantástico. Marcela, la promotora de la idea; el resto, no le iba en zaga. Imagínense, habían construido un telescopio con dos lentes, un tubo de cartón y un poco de papel y cinta. Todo pintado de negro, era un lujo. Inmediato fue pensar en Dani y su Antena, la cual -es literal- está atada con cinta scotch (una cosa es leerlo en EP y otra muy distinta es verlo con los propios ojos). Por ese anteojo, el “Soldado Heroico” (negro, lidiando con lo imposible, triunfando -en el tiempo), no daba con un foco preciso. Mas, ver a Sirio del tamaño de una moneda –dada la distorsión de la imagen- fue emocionante. Créanme, he leído el Sidereus Nuncios: ese telescopio, el construido por los chicos, es mejor que el de Galileo.

         La primera labor, disponer las armas. Abrí la cajuela de la scenic green y, dubitativo, dirimí la justa merced el viejo truco: una doli tua, te les co pi tol in do, te sa co a….. vos! Y eché mano a Pionero. Después, lo mismo: u na, du li, tua… Candela!!! (de yapa los binos. Los binos siempre caen bien). Tristes quedaron Nuevo sagitario y Lumbricita, prolongada su oscura siesta, privados de su ansiada y lejana luz. Pero es que estaba solo, ¿cómo iba a manejar tres o cuatro teles ante la indiada en pie de vistas?

         El patio del cole tenía dos lámparas grandes como la luna, pero bastó que dijera ehhh?! para que llamaran a cuatro electricistas, dos bomberos y el Cura Párroco. En menos de lo que cambio un ocular, sendas infames se enfriaban en la altura.

         Ahora si, la noche era nuestra. Sesenta pibes ávidos de cielo y dos teles, más un sapiente (creían ellos).
Ta tata tan…. Ellos avanzaban, yo les contaba; ellos preguntaban, yo contestaba; ellos interrogaban, yo imaginaba; ellos imaginaban, yo los envidiaba. Créanme, los teles se enfriaban en la oscuridad mientras nosotros charlábamos sobre Orión, beteljause, el pie del guerrero, su cincha, y luego la cruz y saturno y carina… Por supuesto, los chicos comenzaron a cargar a Carina, la maestra. Que la espiaban, que la miraban, decían los sátrapas –que también los había.
         Al fin caí en la cuenta que el gigante se acostaba y le dimos duro con los teles, el reflector 150/1200 y el catadióptrico, el 102/1300. Todos los objetos descriptos fueron escrutados. Si esta hubiera sido una batalla por la independencia del conocimiento, créanme, la ganamos.
         Mientras le dábamos duro a los jóvenes de sexto y séptimo, las seños de preescolar y primero construían unos caleidoscopios preciosos en el aula. Cuando vi la faena realizada, casi me caigo de espaldas. Qué buen trabajo, qué buena onda.

         Sobre las nueve cambiamos de ejército. Los grandes se fueron a cubierto a por sus cubiertos, pues se venía la cena, y los kids salieron a palestra.
         Ahora voy a confesarles que amo mi trabajo, y que me preparo para hacerlo, pero que siempre viajo algo nervioso hacia las escuelas o las plazas astronómicas, pues uno nunca sabe qué onda, que bala perdida no boleará nuestro caballo, que no siempre habrá un Cabrál allí para sacarnos de la estacada.
         Anoche no fue distinto. Moni preocupada me reprendió antes de salir, por qué no te dejás de embromar, con esto? Me dijo. Voy despacio, te prometo, contesté. Y ella, prometeme que te vas a dejar de andar así, como loco, por las rutas volviendo de noche, tarde, cansado y solo. No dije más. No puedo prometer eso. Un hombre no sabe para qué ha venido al mundo… hasta que se entera, en un flash, en un destello, una noche. Yo vine al mundo… para embromar, pero ahora, antes de irme, quiero dejar diez talleres astronómicos plantados. O mejor veinte.
¿Por qué no treinta…?
Moni baja la cabeza y menea callada.

         Los chiquitos eran chicos, che. Nunca creí que tanto.
Bien abrigaditos. Igual con un poquito de frío. Así que dije, Quién tiene frío? Yoyoyoyoyoyoyoyo!! se escuchó, y entonces, Vamos a movernos!!!, y empecé a alternar los pies en el suelo y todas esas hormiguitas igual. Ahí nomás largué el rollo: Las estrellas, la cruz, pero no, no dije la cruz. Dije, Ven ese barrilete? Sisisisisisiisisisisisisi, menos uno o dos muñecos, a los cuales me esforcé por señalárselas. Por supu, no usé el láser. El láser es basura yanqui. Un verdadero astrónomo debe guiarse por la palabra y la observación. Pero la palabra basta. Uno dice, ven esas dos estrellitas bien brillantes….? Y hay que ser Wympi para no ver el puntero.
         Toda vez que vieron El Barrilete, empecé con la historia del Guerrero Mapuche y el Choike. Uff. Qué historia. ¿Quieren saber algo? Cómo lamento no haber sido chico ahora, y contar con alguien como yo que me narrara la leyenda del Guerrero y el Choike. Cada chico vibró de emoción ante las encrucijadas y las aventuras del indiecito que por soberbia intenta cazar al ave mágica, que huye al cielo. Lástima que el resplandor de la luna me vedaba las plumas del Choike (las GNM y PNM).
         Cuando acabé con el cuento y la actuación, los chicos, atónitos miraban las boleadoras en el cielo y me preguntaban: En serio…..???
         La magia no nos abandonó con la técnica. Candela y Pionero sirvieron esa torta de plata en tajadas descomunales a estos golosos que, con el ojito engrampado a los oculares, decían Se ve grandeeeeeeeee¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Se ve grandeeeeeeeee¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

         Algún día voy a aprender a callarme la boca, porque voy y suelto: ¿Quién ilumina la luna? Y una belleza de cinco me asevera: Dios. Uff. Muy bien digo… pero, ¿Hay alguien que opine otra cosa?? Entonces un bajito de atrás, me suelta: El sol!!! El sol la ilumina!!!! Amigos… cinco años.

         La noche siguió su curso. Llegaron papás y mamás y todo era alegría. Me llamaron a cenar y comimos todos tirados al piso del patio cubierto; sanchigues y empanadas, con jugo. Nunca el jugo supo tan bien.

         Al final me jugaron una mala pasada. Me rodearon -los malayas- y me sentí como el capitán en San Lorenzo, rodeado de maturrangos. Pero estos pibes querían regalarme!! Me entregaron un afiche fantástico, lleno de estrellas. Cada estrella tiene dentro el dibujo de cada chico, y su nombre.
Qué bueno, che, qué bueno.
         Los grandes no hicieron menos, me entregaron un paquete de bombones que ya estoy despachando mientras escribo. Gracias.

¿Cuánta riqueza hay en el cielo? Lo sabe cualquiera que haya observado… ¿¡Cuánta riqueza hay en el suelo!? Lo sé bien. Lo recordé anoche.

         Gracias, Escuela Juan Bautista Cabrál, señora Directora, señoritas Maestras, Alumnos.
         Uno de ellos, despierto y atento, preguntó: ¿Cuánto dura estudiar de astrónomo????
         No lo sabe; fue su mejor regalo.

Sergio Galarza
Proyecto sagitario
Sur de Santa fe.

        

Plaza Colón de Casilda, y cien más del sur de Santa fe, presentan...Luna Lunera, astronomanomanía plástica!!!!

Este viernes 22 o 29 o los dos¡¡¡ en la Plaza Colón
de barrio Nueva Roma
Observaciones astronómicas – Miramos el cielo con super telescopios¡¡¡¡¡

Y lo fabricamos con las manos con:
Luna Lunera, astronomanomanía plástica!!!!!!
               
Con la presencia estelar de: Sirio, el perro; La Cruz del sur o... El Choike; Eta carina, mi enamorada; Saturno,  el dios devorador;  La nebulosa de Orión, o... el telar; El Joyero, o Jewell box!!!; La Luna Lunera, y unas dos mil lucecirijillas más.

Gratis para todos. Niños, adultos, abuelos y abuelas.
Desde las 2030 hs. Hasta que llegue el día (o se vayan todos).

Organiza: Sergio Galarza, junto a Candela Celeste, taller de astronomía. Casilda. 1º de mayo 2345. Taller JCGalarza, de Bigand, Comuna de Bigand. Cel 15449820.
Auspicia: Óptica Elena, Binoculares- Telescopios. Buenos Aires 2151- 422041



domingo, 10 de abril de 2011

A Happy Birthday in Erezcano Town












A Happy Birthday in Erézcano Town

Conocí a Daniel Fontano en una Star Party (conciliábulo) del año pasado. Fue atento, en extremo amable y jovial; contestó cada una de mis preguntas y me llenó de ánimos para acometer mi incipiente empresa. Me presentó a Chico Suárez y a ellos debo todo lo que siguió. Yo buscaba conocer gente, tender redes para lograr organizar un evento astronómico. Ellos fueron, sin saberlo, la llave sobre la cual se erige lo que el taller de Bigand ha hecho desde aquella fría noche en adelante.

Anoche, Dani cumplía sus famosos “a la pucha… casi 42” y no tuvo mejor idea que festejar en medio del campo, a 3 leguas de Erézcano, entre el Arroyo del medio y el Ombú del patíbulo.
Sin querer hice como caperucita y fui por el camino largo, así que llegué una hora tarde y me perdí la caminata por los lindes del arroyo, pero llegué sano y contento sobre las ocho y unos mosquitos gordos como gorgojos qué, en 5´, olvidé.
La nota de color del viaje fue al indagar, en Erézcano, a dos paisanos que, acodados al palenque de sus chatas Nissan Patfinder, dejaron de lado sus hesperidinas y me soltaron: ¿al Ombú va, mozito?? ¿A donde remataron a Noséquién??? Uff. Se me heló la sangre y pensé “Macri tiene razón, hay que acabar con la inseguridad”, y encima seguro que la Garré, a pedido de la Presidenta, para atentar contra los pocos gobiernos democráticos que le quedan a este país, le quitó la guardia al Ombú¡¡¡¡¡
Los gauchos del siglo XXI debieron de notar mi aversión a dar un paso más y temiendo que mi ataque de pánico derivara en otra muerte, como la que ocasionó esa mediducha en la villa, me aclararon: “No ze preocupe, mozito, zi ezo fue como hace dozientos años. Al fulano lo trajeron esposado de Córdoba y al pié del Ombú lo remataron… Por ezo es zitio histórico”. Uff, me dije: Qué alivio! Puse primera y a la hueya la hueya. De todos modos, al sortear el arbusto de mentas, no pude evitar un escozor.

Dani, Marcos y dos amigos esperaban junto al giyo. La antena sintonizando la crux y el dobson hacia un temprano Virgo. El Ioptron en su proceso de orientación.
Era oscuro, che, así que apeé lejos por no molestar. Allí estaba la pila de leña y allá los amigos. Dani se acercaba alto y contento a recibirme. Saludos a todos y al ver las armas anuncié: ¡traje a Lumbre pura! Para mí era una ocasión, como ponerse la camisa de domingo. Lumbre tiene su peso y por eso lo saco poco, pero el cumple del amigo y una noche en medio de la nada eran ese domingo y él –entre todos mis teles- es mi camisita.
La luna embromó hasta las diez y chirolas y, pobrecita, no le dimos ni la hora, pues la charla y la broma ya nos había echado mano. Dani contó detalles acerca del progreso de su antena 500 y las últimas dificultades con respecto a parabolizar esa pista del Carneggie Hall. Pero si llegó hasta acá bien sabe él -y confío yo- que esta peli acabara como todas: la chica con el muchachito y el 500 ensartando estrellas como ninguno.
Sobre las diez, después de perderse por quién sabe donde, llegó Chicho con el coche y la amistad de Silvio. Silvio traía su Yeti, el monstruo de las nieves (Meade SN 8´´/ LXD75). Silvio demostró anoche que un hombre que se mete con sus monstruos no tiene otra posibilidad que valerse de sus piernas. Ya verán porqué.
Apenas apeado Chicho –hombre experimentado- advirtió, “Y el fuego… para cuando?” El hombre sabe lo que dice, me dije por mis adentros. Eran como las once y la única lumbre la aportaba mi Hokenn 200/1000. Así que Dani, capitán de esa batalla, sugirió que el más nuevito se arremangase y pusiera manos a la obra. En un tris las rojas flamas  nos regalaron con su elusiva figura y con el humo, gracias a lo cual los mosquitos hicieron mutis por el foro.
Silvio desempacaba al Yeti. Vi en su delicado hacer el culto que la mayoría de nosotros esgrime a la hora de armar o desarmar los teles. Puso unas maderitas blancas sobre el césped del campo, y luego conectó todo a unos cables que -increíble- nadie pisó, y metió cámara y tubo guía y notebuc y mesita. Como todo esto era la mar de interesante pero el bagre picaba más que los coleópteros, nosotros despachamos salame, pancitos saborizados, pan casero y coca con ferné; y bueno, pobre Silvio… cuando se quiso acordar el salame estaba más muerto que el fulano del ombú.
Entonces empezó la ronda de las fotos. Puse la xs sobre el tripié y a darle a este y a aquél. Dani en todas las instantáneas y por fin vemos unas luces en el lejanísimo horizonte, en el far far east. Eran Martita y Javier que llegaban para los bifes… perdón, quiero decir, para los choris.
La cosa es que estábamos todos los que éramos y las fotos ahora debían mapear el grupo. Así que Dani empezó: Silviooooooooo! Y Silvio, queeeeeeee? Y dani, Veniiiiiii para la foootooo. Y Silvio salía corriendo para acá, con el Yeti a medio enhebrar, y yo sacaba una foto y él volvía a los trancos para allá, al fondo. Pero la foto me había salido oscura, así que Dani, Silviooooo, y Silvio, queeeee, y otra vez lo mismo. Amigos, Silvio no corrió en su vida lo que corrió anoche. Para posar en cada una de las fotos que posteo corrió para acá y corrió para allá unas treinta veces.
Las observaciones se resumen en dos etapas: Antes del rocío y después de él. Antes, veíamos; después, no. De la primera gran etapa destaco la resolución de Lumbre, vi como tres o cuatro satélites de Saturno, vi la sombra del anillo sobre la panza del devorador y vi el negro espacio intersticial de los anillos. Uff.
El Yeti no me dejó echar ojo –de buena gana le hubiera metido mi óculo- porque Silvio forma parte de la legión astrofotográfica, aunque pude pispear con definición touchscreen cada galaxia en la notbuc.
Le dimos durísimo a DY crucis, a M104, a la Blue, al triplete, a la 83, a carina y su homúnculo, a joyero, a la perla, al alfiletero, a la nébula de corvus, a alfa centauro, a centauros A, y a muchos objetos más.
Cuando por fin llamaron a la mesa nuestra atención me hizo acordar a la bolilla que le presta un bebe de tres meses a cualquier otra cosa que no sea la blanca y gorda teta de su madre. Los tubos de todos los colores quedaron en un solitario y perdido camino de David Vincent, y nosotros junto al fuego dando cuenta de esas entrañas embutidas. Lo que fue eso se explica con cuatro palabras: Du ri si mo.
El fuego aúna a los hombres, es sabido. La astronomía, casi también. Bajo la Vía láctea hablamos de Carl Sagan y de un loco que come vidrio y de otro que solo se alimenta del sol. No dejamos de mentar el libro del que viajó a Ganímedes (Yo viajé a Ganímedes) y luego elucubramos sobre los alcances futuros de la ciencia. Los ecos del SPVG siguen resonando y pudimos contar que el famoso “osoyogui”, por error o por gusto, el viernes mostró su rostro.
El humo nos guarecía de los moscos, y servía de pantalla para que Javier y Silvio jugaran con sus lasers compaginando para nosotros una coreografía digna de greenpeace.
La noche anunciaba lo mejor, pero la humedad veló nuestras intenciones. Los teles chorreaban agua. Dani -es sabido que lo hace- secó su espejo diagonal y oculares sobre las brazas de la parrilla y así ganó unos minutos observacionales. Pero la causa estaba perdida. Primero uno, después el otro, la gente arrió el circo. Eran las tres y pico.
Me quedé hasta el final, para ver a la Antena y al dobson de marcos sobre el peugeot, atados con cinta scotch, y -perplejo- partí hacia casa.
Me acosté a las seis. Había pasado unos de los mejores momentos junto a esos locos del cielo.
Gracias Daniel, Marcos y toda la gente.
Ojalá repitamos pronto.

Sergio