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jueves, 20 de marzo de 2014

¡Equinoccio! ¡Equinoccio!

El Equinoccio 
20 de marzo.


Hoy sucederá un evento astronómico denominado equinoccio. 
El equinoccio nombra el hecho de que el ecuador terrestre coincida con el plano aparente sobre el cual corre nuestro planeta por el oscuro espacio que nos rodea. 

Dicho plano, el de la traslación, llamado eclíptica, coincide dos veces al año con el ecuador terrestre. ¿Por qué? Porque nuestro planeta avanza con su eje de giro inclinado sobre la órbita. 

Parece ser que hace unos 3.400 millones de años, un planeta del tamaño de Marte impactó la Tierra. La Masa de este bólido (bautizado Theia) al fusionarse ingresó al núcleo terrestre y engrosó su masa; el resto quedó en órbita y se aglutinó hasta formar la Luna. Como efecto de tremendo impacto, el eje de giro terrestre quedó inclinado con respecto a su plano de traslación -unos 23.5º- de modo que el ecuador no siempre mira hacia el sol: solo puede hacerlo durante dos mínimos instantes, en puntos opuestos de la órbita.

Estos puntos llamados equinoccios se han aprovechado para cota, a partir de la cual medir el cielo, ya que son eventos que puede verificar cualquiera de nosotros, con un palo durante una jornada despejada. 

A este equinoccio en particular se lo llama Equinoccio Vernal o punto gamma, marca el inicio del otoño para el hemisferio sur y señala el punto origen de una determinada coordenada celeste, llamada Ascención Recta (AR).
La inclinación del eje (23º 27´), sumado al ancla que representa poseer un satélite masivo como Luna, ha garantizado la sucesión de las estaciones. El núcleo, activo, por su parte, genera una magnetósfera lo suficiente intensa como para proteger nuestra atmósfera de las cargas solares emitidas. Todo se encadena, son causas y efectos que se entrelazan para lograr lo que vemos. 







Dicha inclinación del eje, sumado a la magnetosfera -y a la presencia de los mares- permitió un clima que se modifica lo suficiente lento (estable) como para que la vida prolifere.

El equinoccio, entonces, es efecto de aquél tremendo impacto planetario.

Equinoccio significa noche igual (al día). 

Si la Tierra no tuviese atmósfera, el hecho de que las horas de luz sean iguales a las horas de noche, sería algo fácil de constatar. 
Pero al haber atmósfera, hay refracciones de la luz; las horas del día, aún durante los equinoccios, son más que las horas de la noche.



De todos modos, durante los equinoccios, el sol sale por el Este y se pone por el Oeste. Son los únicos días en que esto sucede. El resto de días del año el sol aparece sobre el horizonte con cierta declinación: de Marzo a Setiembre sobre el este noreste, y de Setiembre a Marzo sobre el este sureste.



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